Algunas mujeres que tomaron la liberación femenina, emulando las más despreciables actitudes de masculinas.
Aquellas lindas, tiernas y muchas veces tímidas palabras que salían de esas bocas sensuales y enaltecían a las que otrora llamábamos melodiosas voces femeninas han ido desapareciendo.
Nada más horrible que escuchar las ráfagas de reducidos términos en que convirtieron su vocabulario algunas mujeres, con palabrejas que no escribo por obvio respeto al lector. Pero, igualmente, cómo no ensalzar a aquellas damas que vieron la liberación femenina como una oportunidad de crecimiento personal e intelectual para desempeñarse en oficios vetados para ellas y romper las cadenas que las estigmatizaban y sólo las ubicaban para criar hijos y cocinar.
Qué lección nos dan diariamente esas mujeres que ahora se desempeñan en importantes cargos, como también otras que he visto en pesadas bicicletas haciendo domicilios o en trabajos humildes para enfrentar solas la crianza de sus hijos cuando son abandonadas por sus títeres maridos.
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