La propuesta orientada a la creación de un seguro de desempleo fue lanzada ayer por el presidente Álvaro Uribe Vélez.
Las opiniones están divididas en cuanto al cómo. El qué, lo comparte la mayoría.
"Hemos propuesto llevar a la Comisión de Concertación Laboral el estudio de un seguro de desempleo, aquel que intentamos en la Reforma Laboral de 2002, y que apenas quedó parcialmente aprobado", dijo Uribe.
Ese es el qué.
"Creemos que se deben crear los mecanismos para que los propios trabajadores y las cajas de Compensación puedan fondear ese seguro y tener el buen cuidado de no trasladarles más cargas a los empleadores", agregó.
Ese es el cómo.
El mecanismo ha generado opiniones divergentes entre analistas, empresarios y centrales obreras.
El presidente de Ascoltex, Iván Amaya Villegas, dijo que la medida es sana en tanto responde a la coyuntura del país y al fenómeno de desempleo creciente, pero le preocupa que sean los trabajadores quienes deban aportar de sus ingresos.
"Por estos días la demanda se ha contraído considerablemente, no creo que estos aportes deban ser asumidos por los trabajadores, porque se puede lesionar el consumo".
Guillermo Botero Nieto, presidente de Fenalco Nacional, recibió con mucho optimismo la propuesta y está convencido de que ese aporte no lastimaría el ingreso del comercio.
"No me preocupa en absoluto. El aporte de medio punto a los que ya se hacen a los parafiscales podría ser la respuesta. Eso no resiente el ingreso de los trabajadores. En un salario mínimo, el medio punto equivale aproximadamente a 2.300 pesos mensuales, no es significativo", apuntó Botero, quien aseguró que hay otros proyectos de ley que le generan más nerviosismo.
Tarcisio Mora, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), fue tajante al rechazar la idea de que los trabajadores sean quienes contribuyan en la creación de ese fondo para el seguro.
"Compartimos la idea de un seguro al desempleo, pero pensar que los trabajadores pueden costearlo es inaceptable. Ellos no pueden con más cargas, además, ya han minado sus ingresos con las normas de la reforma laboral", dijo.
Julio roberto Gómez, presidente de la Confederación General del Trabajo (CGT), apuntó que "si en este momento 85 por ciento de los colombianos tienen ingresos inferiores a dos salarios mínimo y el costo de la canasta familiar es de 2,3 salarios mínimos para el estrato bajo, no habrá suficiente capacidad de ahorro por parte de los trabajadores. La propuesta puede estar llena de buenas intenciones, pero no es viable en la actual situación laboral en del país".
La viabilidad de la medida
Alejandro Gaviria Uribe, rector de Economía de la Universidad de los Andes, se mostró escéptico.
"Tengo reservas en cuanto a la implementación del mecanismo. Aunque no se han dado detalles, creo que en un país con la informalidad que tiene Colombia esta estrategia sería muy difícil de implementar en la práctica".
Gaviria Uribe asegura que mover ese medio punto de los parafiscales tendría un impacto limitado. "Además, distrae la atención del problema principal, que es generar empleo, lo cual se hace muy complicado cuando se le cargan tantos impuestos a la nómina".
Pero, de implementarse, Gaviria recomienda que sea una medida obligatoria. Su visión es compartida por el presidente de Fasecolda, Roberto Junguito. "Que sea obligatorio o voluntario, es parte del diseño técnico, pero este tema funciona mejor cuando se da de forma obligatoria".
El marco regulatorio
Para Junguito, la discusión que se realizará hoy con el presidente Álvaro Uribe Vélez durante el congreso del gremio asegurador, también involucrará una propuesta para que se cree un marco normativo que blinde de fraudes este tipo de pólizas.
Junguito concluyó que es muy importante discutir todos los detalles técnicos para instrumentar la iniciativa.
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