La prórroga de las concesiones a los canales privados ha dejado un muy mal sabor en la opinión pública.
¿Por qué se tenía que convertir tal prórroga de una concesión en una negociación pública en que los canales utilizaban sus noticieros para manipular información y presionar a la Comisión Nacional de Televisión? ¿Por qué la Comisión no tuvo la solvencia para establecer un valor de prórroga que no quedara sujeto a discusión?
La lección que queda de todo es que las instituciones del Estado deben hacer gala de la mayor solvencia y capacidad técnica, administrativa y jurídica para que la majestad del bien público sea resguardada y adecuadamente retribuida. En el caso de la explotación publicitaria del espectro electromagnético quedamos sin claridad de cuánto debe valer de manera justa y equitativa para las partes.
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