Un siglo de estadía en Medellín acaba de cumplir la Congregación de las Hermanitas de los Pobres.
Llegaron desde Francia y se instalaron en la calle Abejorral, el 13 de octubre de 1913. Eran cinco monjitas: tres francesas y dos inglesas, recuerda la hermana Mary Lía Martínez.
"Fue la señora Anita Mejía de Isaza la que fue hasta Francia a solicitar que la congregación llegara a Medellín", agrega. Se instalaron en dos casas contiguas, cerca de la Iglesia de San Antonio. De allí se pasaron luego a su actual sede, cerca del que fuera el cementerio de San Lorenzo, una casa construida por Agustín Goovaerts donde aún funciona su hogar para los ancianos pobres.
"Ese es nuestro trabajo, ayudarlos a ellos", dice la hermana Mary. En la actualidad tienen alrededor de 100 ancianos y trabajan allí 14 hermanas.
Su trabajo depende de las donaciones "y es una belleza ver como nada falta", agrega la religiosa
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