Los altos mandos militares tienen "certeza" de que una operación sostenida en el sur de Guaviare acerca las tropas al jefe guerrillero "Carlos Antonio Lozada", segundo comandante del Bloque Oriental de las Farc.
Tres días de una operación conjunta del Ejército y la Fuerza Aérea para ubicar un campamento del frente primero de las Farc terminaron con la muerte de cuatro guerrilleros en la madrugada de ayer tras un bombardeo.
La importancia del "golpe", según el general Juan Pablo Amaya, comandante del Comando Conjunto Sur Oriente, es que eran "los integrantes de su esquema de seguridad más cercano. Tenemos certeza de que eran de su anillo de seguridad y que estamos en la zona donde se refugia".
Además de las bajas, en la operación desplegada con aviones Kfir, helicópteros y tropas en zona selvática del municipio de Calamar, fue capturado un guerrillero herido y se incautaron fusiles, munición, computadores y documentos que "serán importantes para la inteligencia militar", precisó Amaya.
El oficial detalló que el "golpe" se dio en la serranía de Chiribiquete y que en el sur de Guaviare se concentra una operación sostenida que completa más de un año, que prosigue y cuyo objetivo es este jefe del Bloque Oriental.
Según el general Amaya, "la operación está debilitando a este cabecilla con la pérdida de anillos de seguridad, de jefes de frentes y apoyos. Desde que comenzó la estrategia Espada de Honor van 203 neutralizaciones de guerrilleros del Bloque Oriental, que corresponden a 38 muertos en combate, 67 capturas y 98 desmovilizaciones".
Esta es la estructura más grande del grupo guerrillero y se calcula que tiene un 53 por ciento de los integrantes, que en total se calculan en ocho mil miembros armados.
En el ataque participaron la Fuerza Aérea Colombiana, tropas del Ejército y el Cuerpo Técnico de Investigación, que trabaja en la identificación de los subversivos muertos.
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