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#SOSVENEZUELA

  • #SOSVENEZUELA
03 de marzo de 2014
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América Latina no es competitiva con el resto del mundo, ni siquiera en la atención y cubrimiento que sus crisis generan. Una vergüenza.

Las impactantes imágenes de represión en las calles de Caracas no han llamado la atención del mundo como lo deberían haber hecho y los gritos de los venezolanos protestando han tenido que competir en los medios de comunicación con las voces de protesta de Ucrania.

Hasta ahora, Venezuela ha perdido.

No solo porque cuando la violencia explotó en Kiev y los manifestantes comenzaron a morir a manos de los funcionarios del Estado, los medios giraron toda su atención a ese país, sino también porque la Unión Europea en respuesta a los sucesos amenazó con sanciones contra los funcionarios ucranianos responsables de la fuerza excesiva en contra del pueblo.

Mientras tanto, cuando la violencia estalló paralelamente en Venezuela y los ciudadanos comenzaron a morir a manos de los funcionarios del Estado, algunos medios de comunicación se sintieron atemorizados de cubrir la situación y, peor aún, la Organización de los Estados Americanos solo respondió con silencio ante los hechos.

Débil.

Los contrastes en Venezuela y Ucrania revelan, no solo que las instituciones regionales de América Latina son inexistentes o inoperantes, sino que los canales diplomáticos han llevado a que los países vecinos permanezcan en mutismo ante la muerte de ciudadanos a manos de aquellos encargados de protegerlos.

América Latina se ha vuelto cobarde ante los gobiernos tiranos y dictatoriales. Los presidentes de la región dicen poco sobre la crisis en Venezuela, y lo que dicen es endeble para no intervenir en los asuntos internos. El resultado: un silencio casi complaciente con la represión, la violencia y los abusos a la ciudadanía.

Los venezolanos merecen algo mejor. Merecen una respuesta más fuerte y clara de los países vecinos sobre lo que está sucediendo. Merecen una OEA que tenga la relevancia suficiente de tomar medidas sobre un gobierno que está aplastando a sus protestantes. Merecen unos medios de comunicación internacionales que no tengan miedo de reportar lo que realmente está pasando y que le den la relevancia que la situación realmente tiene.

Y por eso América Latina está en deuda con los jóvenes venezolanos, sobre todo porque ellos no han tenido miedo de enfrentar a un Estado que ha hecho todo para asegurarse que todos le tengan miedo.

Lamentable.

Esta semana se puede recrudecer la violencia en el país, sobre todo porque se va a conmemorar el primer aniversario de la muerte del padre del chavismo y eso hará que ese sector salga a la calle a defender su gobierno. Y no es un sector menor.

Las encuestas muestran que el gobierno de Nicolás Maduro, pese a los hechos, sigue contando con el 50 por ciento de apoyo de la ciudadanía y eso se evidenciará esta semana cuando contradictores y defensores del chavismo se enfrenten en las calles, originando un escenario que puede ser catastrófico y de atroz violencia.

El país tiene que hacer algo para detener esto. Los gobiernos de América Latina deben levantar su voz para detener las muertes. Los medios no deben dejar de mostrar la situación y la OEA tiene que dejar el temor. Una parte de los venezolanos ya lo hicieron, ahora le toca el turno al resto de la región.

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