María Camila, Valeria, John Jaíder y John Alexis se quedaron ayer sin la mayoría de sus dientes y ni siquiera se dieron cuenta.
Todo fue como un sueño, bajo anestesia general y sin la presencia del Ratón Pérez. En cambio estaban con Julia Cortés, odontopediatra adscrita a la Clínica Noel, una auxiliar; un anestesiólogo y dos auxiliares de enfermería.
El encuentro tuvo lugar ayer en el Centro de Salud El Poblado de Metrosalud, donde cinco niños entre los 3 y los 7 años de edad fueron citados con sus padres, para ser beneficiarios de esta primera jornada de odontología bajo anestesia general.
De los cinco pequeños previamente seleccionados en los puntos de consulta de la red del Sisbén, cuatro pudieron ser atendidos. La atención de Cristian, de tres años de edad, debió ser postergada por presentar problemas respiratorios, explicó Lucía Cristina Cano Mejía, coordinadora de este Centro de Salud.
Agregó la médica que esta primera jornada odontológica con anestesia se hizo a niños con problemas físicos y mentales, así como con diferentes grados de desnutrición. "Hablamos de problemas como parálisis cerebral, hidrocefalia y mielomeningocele".
Gracias a la unión de voluntades entre Metrosalud y profesionales de la salud oral que donaron su trabajo y su tiempo, estos pequeños provenientes de sectores de Altavista, Belén, Manrique Central, Pablo VI y Popular podrán mejorar su nivel de vida y su nutrición.
"Muchos presentan una severa afectación dentaria, como María Camila, por ejemplo, cuya dentadura estaba casi totalmente destruida. Ella, con su retardo mental severo, no podía manifestar el dolor que sentía en las partes críticas del diente, sumado a abscesos e inflamaciones", precisó la especialista Julia Cortés al término de la intervención a María Camila.
Esta pequeña, además, sufre de epilepsia según explicó su mamá, Natalia López Correa. La señora manifestó la dificultad que tiene para atender a su hija. "Yo vivo con mi mamá y con mi otra hija, Valentina, quien tiene 10 años de edad y ya me dijeron que hay que operarla del corazón", afirmó.
Agregó que tuvo mucha dificultad para ajustar para los pasajes de bus para llegar a este centro médico y que aunque ha tocado a otras puertas para que le ayuden en la atención de María Camila, la falta de recursos económicos ha sido la gran barrera.
Aunque no entendía muy bien cómo tuvo la suerte de ser beneficiaria de este programa, resaltó que es muy importante porque le quitará los dolores a la niña y "de pronto así pueda alimentarse mejor porque está baja de peso".
Por su parte Fernando Zapata, padre de la pequeña Valeria de cuatro años de edad, explicó que a su hija "le harán remoción de los dientes malitos porque ella tiene una dentadura descalcificada".
La esperanza es que los dientes definitivos lleguen a buen término para bien de estos niños.
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