Aunque mucho se repite que la trata de personas es esclavitud moderna, parece que las comunidades no han cobrado conciencia de que detrás de las de las personas explotadas laboralmente, las mujeres víctimas de matrimonio servil o de los menores víctimas de mendicidad ajena se esconde el "negocio" de los tratantes de personas.
Para mirar las investigaciones que frente a ese tema se adelantan en el continente y las acciones que desde los Gobiernos y organismos internacionales adelantan para enfrentar esa problemática se realiza hasta mañana en la Universidad de los Andes, en Bogotá, el III Congreso Latinoamericano sobre el tráfico y trata de personas.
Óscar Castro Soto, de la Universidad de Puebla (México) y director de la Red Latinoamericana contra la trata de personas, explicó que si bien prácticamente en toda América Latina se acogió el Protocolo de Palermo y los países tienen en su legislación tipificado el delito de trata de personas, se presentan fenómenos preocupantes en la región.
Entre ellos están la desaparición de personas por el crimen organizado, en México; el tráfico de niños con fines de mendicidad y adopciones ilegales en Haití a través de redes que operan desde República Dominicana y Estados Unidos; y el tráfico de personas colombianas, peruanas y bolivianas con fines de explotación laboral en Argentina.
Cuando se habla de esta última modalidad se juntan las redes de trata de personas con las de tráfico de migrantes que se aprovechan de quienes van en busca de mejores condiciones de vida.
En el caso de México, señaló Castro Soto, es común encontrar víctimas de los "coyotes" (personas que les permiten pasar la frontera con E.U.). "Hay un flujo de migrantes centroamericanos a través del territorio mexicano que no tienen papeles y que van hacia E.U. En Suramérica, el flujo de migrantes se está yendo hacia Argentina donde encuentran mejores condiciones laborales, pero están sujetos a ser víctimas de este delito".
Trata y conflicto
En Colombia, las denuncias por casos de trata de personas se incrementaron en 31 por ciento en 2012. Lo grave es que según la Unodc, solo uno de cada 20 casos se reportan.
Carlos Iglesias Vergara señaló que en Colombia el conflicto armado ha facilitado la trata de personas en la modalidad de reclutamiento forzado. Este fenómeno, indicó, afecta a menores y adultos.
Estos casos, indicó, no son lo suficientemente visibilizados en el país y, por lo tanto, las víctimas deberían buscarse en las regiones. Además, podrían ser beneficiarias de la Ley de Víctimas.
Sandra Luna, de la Ruta Pacífica de las Mujeres, indicó que además del reclutamiento forzado, la explotación sexual, el trabajo doméstico forzado, son consecuencias del conflicto armado en el país.
Explotación sexual
Según la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (Unodc), la trata de personas es el tercer "negocio" ilegal en el mundo y deja ganancias anuales de 32.000 millones de dólares. Solo lo superan el narcotráfico y el tráfico de armas.
La trata de personas con fines de explotación sexual representa el 60 por ciento de los casos reportados en el mundo y las denuncias se concentran en Europa y las américas.
La trata para explotación laboral representa el 36 por ciento y las denuncias se centran en Asia y África. Según la OIT, 21 millones en el mundo son víctimas de explotación laboral y trata de personas.
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