Ataques a oleoductos, secuestros, atentados con explosivos, siembra de minas, voladuras de torres de energía, toma de vías, son algunas de las acciones que la guerrilla intensificó en este primer año de gobierno del presidente Juan Manuel Santos y que, sumadas a la violencia desatada en algunas regiones del país por las bandas criminales (bacrim), crearon una sensación de inseguridad que ha llevado a afirmar a los ciudadanos, que Santos levantó el pie del acelerador en materia de seguridad.
Sumado a esto, la reciente declaración del comandante de las Fuerzas Militares, almirante Édgar Cely, sobre la presencia guerrillera en Venezuela, azuzó la polémica sobre la porosidad de las fronteras para que subversivos vayan y vuelvan a su antojo.
Para tratar de contrarrestar la acción de los grupos alzados en armas, el Gobierno ha concentrado tropa y recursos en los sitios que ahora vuelven a llamarse rojos.
En sectores de Cauca, Antioquia, Córdoba, Chocó, Meta, Caquetá y Tolima la situación es compleja.
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