Alberto Ocampo, el parapentista que estuvo colgado durante nueve horas de un cable de alta tensión, sabe muy bien cómo se llama su ángel de la guarda. O por lo menos el que trabajó horas extras para él, la tarde y noche del domingo pasado: Juan Guillermo Guarín, experto de Empresas Públicas de Medellín.
Hoy, los dos están agradecidos por el milagro. Alberto volvió a la vida, luego del incidente con su parapente y Juan Guillermo le dio otro sentido a su conocimiento y experticia.
Celebramos la paciencia de Alberto y la dedicación de Juan Guillermo. Una vida vale este esfuerzo y muchos más.
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