Las autoridades rebeldes parecen confiar en la rendición negociada de Sirte y las últimas plazas gadafistas.
Tan sólo dos semanas después de la entrada triunfal de las tropas rebeldes a Trípoli, las fuerzas armadas del Consejo Nacional de Transición (CNT) le pidieron a los combatientes que vuelvan a sus provincias porque consideran que la capital ya está a salvo.
Este repliegue responde a una estrategia diseñada por el Consejo Militar de los rebeldes para redistribuir las fuerzas y recuperar la normalidad en el país y la capital.
"El plan de seguridad de Trípoli estaba pensado desde mucho antes de que se lanzara el ataque. Se sabía qué pelotón tenía que hacerse cargo de asegurar qué objetivo", explicó a EFE el comandante rebelde Hamis Zintani.
La nueva estrategia contempla la fusión de las unidades militares sublevadas y las fuerzas rebeldes por un breve espacio de tiempo. Su objetivo, garantizar la seguridad del país.
"No existe diferencia alguna entre las fuerzas rebeldes y el Ejército Nacional. Gran parte del Ejército ha estado con los rebeldes desde el principio. Todos han luchado en el mismo bando y ahora van a seguir unidos", afirmó el militar ayer en rueda de prensa.
Voceros del CNT también anunciaron que la captura de Muamar el Gadafi y la derrota de las tres grandes ciudades en las que todavía resisten los leales al líder -Sebha, Sirte y Bani Walid- son ahora los objetivos militares.
Añadieron que sus líderes concedieron una semana más de tregua a las fuerzas gadafistas en Sirte, donde según ellos podría hallarse oculto Gadafi, para que entreguen la ciudad sin derramamiento de sangre.
La calma gana espacio
Zintani insistió en que ahora todo está preparado para que las fuerzas tripolitanas asuman el control de la seguridad: "Se ha necesitado tiempo para desarmar a la población, levantar los puestos de control y asegurar objetivos estratégicos", indicó.
Un día después de que las potencias mundiales decidieron entregar 15.000 millones de dólares a los rebeldes, el representante del CNT en Londres, Guma el Gamaty, dijo que el trabajo para reparar el país no debería esperar hasta la captura de Gadafi.
Gamaty reafirmó el compromiso del consejo de redactar una Constitución en ocho meses, convocar un referendo y celebrar elecciones generales en el 2013.
"Dentro de alrededor de 20 meses, el pueblo libio va a haber elegido a los líderes que van a dirigir su país", manifestó Zintani.
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