Dos décadas en el fútbol profesional le alcanzaron a Juan Carlos Ramírez para crear una familia de la que se siente orgulloso, celebrar títulos, sentir los rigores de las lesiones y las derrotas, pero sobre todo, forjar el nombre de un futbolista y un ser humano ejemplar.
Tiene 39 años y acaba de entender, a pesar de la nostalgia que genera dejar el deporte competitivo, que es hora de decirle adiós a la profesión y emprender su nuevo reto como entrenador.
El fin de semana pasado jugó los últimos minutos con el Envigado en Pereira y mañana, en el Parque Estadio Sur, recibirá un merecido homenaje en los instantes previos al partido contra Millonarios, por los cuartos de final de la Liga Postobón-II.
Allí, de civil, estará acompañado de su esposa Marybel Puentes y de su hijo Santiago (13 años), de sus "hermanos" del Envigado y del técnico Pedro Sarmiento, que se convirtió en su mentor en esta etapa de transición en la que combina sus labores como futbolista y técnico del equipo sub17 del club naranja.
"Me queda un proyecto de vida muy lindo -relata Juan Carlos-. Durante este tiempo pasaron muchas cosas, como la muerte de mi padre y las participaciones con la Selección Colombia. Me voy contento, pues lo único que me faltó y anhelé fue haber jugado en un equipo de afuera. En mi mejor momento surgieron opciones en E.U., Suiza y Argentina, pero no se concretaron. El destino quiso que me quedara en Colombia y todo fue muy lindo".
Confiesa que sus clases en los cursos de Indeportes y la Liga de Antioquia, además de dirigir a los juveniles, lo distrajeron para no pensar mucho que el fútbol se termina.
Juan Carlos es de los pocos futbolistas que pudo darse el lujo de jugar hasta los 39 años, en una carrera larga y meritoria. Y todo gracias a la disciplina y al cuidado que le dio a su cuerpo.
Pero lo que más resalta y lo llena de orgullo es "el respeto y la lealtad con la gente, al punto de que nunca tuve problemas con nadie. De los clubes siempre salí por la puerta de adelante y dejé las puertas abiertas".
Muchos entrenadores le aportaron en su crecimiento. No menciona nombres, pues teme no incluirlos a todos y es injusto. A la hora de hablar de los amigos, habla de Luis Yánez, Cristian Marrugo, Chumy Álvarez, Néider Morantes, Totono Grisales y muchos más que conocieron su calidad deportiva y personal.
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