Con sus 68 años a cuestas, John Rambo (Sylvester Stallone, quien interpreta al personaje) no parece tener descanso, y es, todavía, una de las armas preferida del gobierno americano para dar la batalla contra sus enemigos.
Su primera aparición en el cine fue en 1982, como el excombatiente de Vietnam, miembro de las fuerzas especiales, que se siente olvidado por el país al que sirvió, y en una serie de malos entendidos debe enfrentarse con la fuerza policial y la Guardia Nacional en un pequeño pueblo de Estados Unidos; desde entonces, Rambo ha luchado por rescatar a prisioneros de guerra que aún se mantenían en aquella región, se enfrentó al ejercito ruso en Afganistan, y contra el régimen militar birmano.
Pues ahora parece que el ex militar tendrá que dejar su retiro para hacer otro favor en nombre de su patriotismo. Por lo menos así se desprende de los informes hechos por la empresa productora alemana Splendi Films y recogidos por varios portales especializados en cine como Fotogramas.es o Cines.com, que señalan que esta compañía ya anunció la adquisición de los derechos para desarrollar esta nueva entrega.
Según señalan estos mismos portales, en un comunicado de la firma de medios alemana se da por entendido que la nueva película también estaría protagonizada por Stallone.
"Con Rambo V, Sylvester Stallone regresa a su icónico personaje. En esta ocasión se enfrentará a un cartel mexicano. Stallone, que también ha escrito el guión, describe el filme como su versión de No es país para viejos".
Con ese punto alto de los hermanos Cohen, esta nueva película aspiraría a igualar o superar incluso las cifras de recaudación que logró su cuarta parte en 2008, cuando en el mundo recaudó poco más de US$113 millones.
Cine de diversión
Para el analista, director académico de medios audiovisuales del Politécnico Grancolombiano, Harvey Murcia, uno de los factores clave de sagas como la de Rambo es que permite sacarle kilometraje al personaje para ubicarlo en diferentes contextos políticos, por su puesto, en este caso, de interés para Estados Unidos.
Si en su momento se ubicó la historia en Afganistán, cuando aún estaba en plena vigencia la Guerra Fría, ahora la acción se trasladaría al escenario de una nueva confrontación que Estados Unidos quiere llevar adelante contra el crimen organizado representado en los carteles de la droga.
Agrega el académico que este tipo de películas no son recordadas como un aporte fundamental al séptimo arte- aunque su segunda entrega fue seleccionada por el American Film Institute, entre las 300 películas inspiradoras- pero mantienen la fórmula para ser exitosas con un modelo en el que sus personajes responden a un esquema en el que no existen matices. Se es bueno y malo, blanco y negro.
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