Con la lamentable tragedia ocurrida en una urbanización en el barrio El Poblado, se da una voz de alerta de lo que podría ocurrir en muchos lugares del área metropolitana, e inclusive del resto del Departamento y del país. Tienen que ocurrir este tipo de situaciones para que las autoridades responsables empiecen a estudiar la problemática de nuestras laderas.
Además de que se ha multiplicado un temor que ha trascendido las fronteras antioqueñas y se ha extendido a otras ciudades del país. Ahora la gente ve grietas en sus apartamentos y prende las alarmas de inmediato, y no es para menos.
Esperemos a que las autoridades emitan un dictamen técnico sobre las causas por las cuales se cayó la torre 6 de la urbanización Space. Mientras tanto, no generalicemos la tragedia y confiemos en nuestros ingenieros que por muchas décadas han sido excelentes.
Tampoco sobra por el momento preguntarnos sobre el papel que juegan las oficinas de Planeación Municipal y los curadores urbanos. Quienes tienen la responsabilidad de estudiar, tramitar y expedir con todo el rigor técnico y jurídico las licencias de urbanización y construcción.
Que los ciudadanos no sigamos teniendo la sensación de que los municipios perdieron el control de la expansión urbana, esa expansión que se presenta muchas veces con criterios de ingeniería inadecuados para las condiciones de diseño de nuestras montañas.
Es hora de conocer por parte de los alcaldes y los concejos cuáles son las urbanizaciones o parcelaciones que no cumplen con la ley, y los funcionarios que autorizaron el desarrollo de estas construcciones en terrenos de protección ambiental, o en zonas calificadas como de alto riesgo y geológicamente inestables, situación que conlleva a una indebida utilización de los recursos naturales y a una degradación progresiva del medio ambiente.
Y además, que se denuncie ante los órganos competentes a aquellos servidores privados, como lo son los curadores urbanos que no han ejercido con rigor la función pública, de verificar el cumplimiento de las normas urbanísticas y los procedimientos de ingeniería necesarios, que aseguren los estudios de suelos y diseños estructurales para garantizar la calidad de las obras en su jurisdicción.
También hago un llamado de atención a las oficinas de Planeación y demás órganos competentes para que controlen el uso de materiales de baja calidad, muchos de ellos importados, a lo mejor provenientes de países o empresas que no cumplen con los más mínimos estándares internacionales de calidad y sismorresistencia. Los materiales ordinarios no se mejoran con finos acabados en obra blanca.
Los constructores en general tienen que dar la cara y reconocer los errores que hasta hoy se han cometido para evitar en un futuro que no solamente el patrimonio de cientos de personas se venga al piso, sino que se pierdan vidas humanas, como sucedió en la urbanización Space.
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