En medio de mi triste e indignante espera, indago y discuto en mi propia mente, qué puede ser lo que de verdad encierra el hecho de que hayamos sido exiliados de nuestra Alma Mater. Con ánimo de entenderlo, ocupo la mente de cada parte, analizo comunicados y posiciones de cada estamento, trato de ser imparcial en varios momentos, pero al final no puedo negar lo que de verdad pienso.
Para mí es innegable que obedece a intereses políticos y lo que vemos es simplemente un rastro de las acciones de una estrategia. Si bien es cierto que la universidad debe ser segura y es lo que la mayoría queremos, es injustificable la barrera interpuesta al cerrarle sus puertas, esto vuelve más grandes nuestras diferencias.
Ahora , me pregunto, ¿será quizás el cierre lo que no permite que se encuentren soluciones reales a los problemas que nos acongojan? Es decir, la Universidad es la fuente de conocimiento, es de donde se espera que salga la solución a los problemas de la sociedad y cómo lograr esto si no abordamos nuestro propios problemas.
Es entonces el actuar de la Administración una radical y egoísta respuesta a estos problemas. Pretenden tomar decisiones totalitarias legitimadas bajo una encuesta que pretende que respondamos afirmativamente, en donde es lógico que vamos a hacerlo así, solo por la necesidad de que abran la universidad.
Encuesta que, a la vez, muchos consideramos innecesaria porque ya tiene una respuesta y es el reclamo de tantos miembros de la universidad que queremos la universidad abierta , en debate y sin violencia. Termina siendo esta, una encuesta con fines representativos, que busca a la vez entretenernos, mientras pasa el tiempo para reformar y aplicar las medidas que ya establecieron.
¿Por qué al menos no pueden ser mas precisos y coherentes en sus afirmaciones? Muchos quisiéramos saber al menos una fecha exacta y verídica de cuándo estará abierta, que sus comunicados no contradijeran realidades, que a los estudiantes de verdad les hubieran escuchado sus argumentos, pero después de tantos días pienso que no fue así. Nos levantamos día a día, sin la certeza de cuándo vamos a tener nuestra casa abierta, nuestro futuro funcionando, nuestras ideas caminando.
Algunos indiferentes, muchos divididos en sus opiniones, otros con argumentos muy válidos, varios preocupados por la incidencia económica de este cierre. Sin embargo, miles y yo estamos de acuerdo en algo: queremos una universidad abierta, porque se pasan los días, se pasa el año, veo que pasa el tiempo, pero tu no dices cuándo".
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