Hay que escarbar y mirar más abajo porque lo que está por encima quizás engañe. El terreno puede parecer seco en la superficie pero si estuvo anegado es posible que la humedad persista varios centímetros al fondo.
Obviar esa situación puede ser trágico para quienes desean ocupar los terrenos liberados y por eso Corpoica tiene una serie de recomendaciones al respecto.
Un riesgo de llevar el ganado a un terreno con alta humedad es la compactación del suelo por pisoteo. Lo ideal si se decide el pastoreo es que se haga en superficies amplias para evitar sobrecarga. Una opción es seleccionar sectores de encierro para determinado número de animales.
Lo especialistas de Corpoica recomiendan que "para la intersiembra y la siembra de pasturas tienen que seleccionarse especies de crecimiento rápido y vigoroso, para generar u optimizar rápidamente una cobertura vegetal que cubra la superficie y produzca alta cantidad de forraje".
Las sugerencias que hace la entidad tienen como base principal no trabajar ni hacer pastoreo en suelos que superen el límite de humedad. Realizar labores mecánicas en terrenos con los primeros centímetros del suelo secos, pero con el subsuelo muy húmedo también puede llevar a la compactación de esa parte de la tierra, generando una condición que es difícil de revertir técnica y económicamente.
De ahí la recomendación de revisar el fondo, puesto que solo se puede mecanizar la tierra cuando las condiciones de humedad sean adecuadas a una profundidad entre 20 y 30 centímetros.
Una estrategia que puede indicar si el terreno está apto es "tomar en la mano una porción de suelo y apretarla; si al soltarla tiende a desintegrase o desmenuzarse, está apto; si la muestra permanece compacta o todavía suelta agua al apretarse, no es conveniente la mecanización".
Desde Corpoica, sin embargo, se aclaró que el trabajo mecánico debe hacerse luego de los análisis de laboratorios.
En el de Suelos de la Universidad Nacional sede Medellín, por ejemplo, se realizan pruebas que ayudan a determinar las condiciones luego de la anegación. Uno de ellos es el de fertilidad más azufre más elementos menores, que tiene un costo de 103.000 pesos. Si también se requiere la asesoría de un experto con base en los resultados se puede conseguir por 72.000 pesos más.
Las pruebas que se deben hacer, dijo el agrónomo Juan David Suárez, del Laboratorio de Suelos, son las que evalúen la composición química del terreno, principalmente la salinidad.
No siempre, sin embargo, las inundaciones afectan negativamente la composición química. Pueden mejorar esas condiciones, explicó Suárez, quien además agregó que en algunas comunidades antiguas del país recurrían a la anegación para favorecer la agricultura.
Lo que sí puede cambiar -y eso es adverso para la ganadería- es la composición física. De ahí la advertencia del agrónomo sobre evaluar que el drenaje se haya completado antes de trabajar la tierra.
Welman Pineda Benítez, médico veterinario que coordina la Umata de San Miguel de Sema, en Boyacá, explicó que por el peso del agua la tierra de por sí queda compactada y por eso es necesario realizar labores de labranza. Se requieren para que las plantas se aferren bien con las raíces y el agua drene en próximas lluvias.
Pineda también considera que son primordiales los análisis de la composición química para aplicar correctivos antes de sembrar, sea con propósito de ganadería o agricultura.
Desde ya el médico veterinario las sugiere en San Miguel de Sema, cuando baje el agua en las cerca de 8.600 hectáreas que permanecen inundadas en ese municipio, afectando a 15.000 cabezas de ganado.
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