Cuando la economía colombiana crecía a ritmos superiores del siete por ciento, como sucedió en 2007, el país debió guardar dinero para gastarlo ahora que estamos en época de crisis.
En ese argumento coincidieron ayer varios analistas, reunidos en el Simposio de Mercado de Capitales que organiza la Asociación Bancaria de Colombia y que termina hoy en Medellín.
El primero en hablar del tema fue el profesor de la Universidad de Columbia, Guillermo Calvo, quien señaló que el problema de Colombia es que no ahorró en la época de las vacas gordas.
"La lección es que cuando se recupere la economía exista la voluntad política de crear un fondo de estabilización como el que hoy tiene Chile, que le permite estar gastando. Esa podría ser la falla, pero veo una muy buena política económica a nivel general y de parte del banco central".
Roberto Steiner, director de Fedesarrollo, coincidió con este asunto y dijo que uno de los principales riesgos que enfrenta la economía nacional es la caída de las exportaciones y las remesas, lo que implica menos ingresos para el país. En ese sentido, dijo que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá este año el 0,4 por ciento.
Y aunque suene doloroso y a lo mejor impopular, por la fuerte desaceleración que viven los diferentes sectores de la economía, el ex gerente del Banco de la República, Miguel Urrutia, dijo que es tiempo de analizar una reforma tributaria, que permita al Gobierno obtener más recursos. Esa, insistió, sí sería una verdadera política contracíclica.
Guillermo Calvo alabó las determinaciones que viene tomando el Banco de la República, al bajar las tasas al seis por ciento de abril pasado.
"Esa es la política correcta del Emisor porque si no estuvieran bajando las tasas de interés, seguramente el país estaría llegando a una deflación (caída generalizada de los precios ante una demanda nula)".
El gerente del Banrepública, José Darío Uribe Escobar, explicó que el país necesita unas tasas de interés que ayuden a impulsar la economía pero sin ir a generar riesgos de un eventual desequilibrio, que se podría manifestar en incrementos en la inflación o, eventualmente, en expansiones insostenibles en el crecimiento del crédito. En ese marco consideró que lo que se ha hecho es apropiado.
Por su parte la presidente de la Asobancaria, María Mercedes Cuéllar, expresó su preocupación por la posibilidad de que la economía internacional entre en un periodo de deflación causado por una demanda débil, excesos de capacidad instalada y una caída prolongada y generalizada de los precios.
" Estas amenazas de presiones deflacionarias podrían dar al traste con las oasis de confianza que han renacido en los mercados financieros en las últimas semanas".
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