x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Política y mentira

22 de abril de 2009
bookmark

Mucho se ha dicho sobre la relación entre política y mentira. El debate no es nuevo, o vean la perla que le achacan a Platón (con el atenuante de que lo dijo muy joven): "Si alguien debe tener el privilegio de mentir, ese alguien debería ser (sic) los gobernadores del Estado y ellos, en sus quehaceres con los enemigos o con sus propios ciudadanos, estarían habilitados para mentir por el bien público".

A eso, que con el tiempo ha dado en llamarse la 'noble mentira' -en la que prevalecen los intereses propios sobre los de quienes viven en el piso de abajo- se le rinde culto a diario. Dos ejemplos sirven para ilustrarlo.

Uno, Argentina. Se sabe de sobra que la señora Cristina Kirchner pasa desde hace rato el Niágara en bicicleta. Y no sólo por tener el segundo más bajo índice de popularidad de la región, sino por la crisis interna de todo orden, que va desde la inseguridad callejera sin antecedentes hasta la epidemia de dengue que afecta a varias provincias.

¿Y la política? Peor, gracias. El ex presidente Néstor Kirchner ha decidido volver al frente (en realidad nunca se ha ido) para darle una mano a su mujer en las elecciones legislativas del 28 de junio próximo. Hasta ahí, bien. Tiene todo el derecho. La mentira está en la forma en que lo hace: convocando a gobernadores y alcaldes para que se postulen y encabecen listas. Es decir, para que hagan uso del poder y luego, tras ganar, vuelvan a sus cargos y dejen los escaños en manos de segundos. A eso se le ha puesto el bonito nombre de 'candidaturas testimoniales'. En realidad una vulgar componenda.

Dos: Venezuela. Otra vez Hugo Chávez y sus trastadas. Con su increíble decisión de promulgar una ley que crea el cargo de jefe de gobierno de Caracas, se burla de los venezolanos y del mundo entero que fiscalizó cómo el 23 de noviembre de 2008, el 52% del pueblo caraqueño que fue a las urnas eligió a Antonio Ledezma como alcalde mayor de la capital y le propinaba la derrota que más dolor le causa de los déspotas: la que sufren en las urnas. De todos sus atropellos contra la Constitución, éste amenaza merecer el Óscar de la mentira.

"Los Gobiernos autoritarios son ciegos ante los límites. Los gobernantes que tienen límites son los democráticos. Y Chávez ya actúa como un dictador. Un presidente que no respeta la Constitución, que no tolera a la disidencia, que criminaliza la opinión contraria, deja de ser democrático. Los verdaderos Estados democráticos son los que están sometidos al imperio de la ley", ha dicho Ledezma, a quien no tardará en aparecerle alguna calumnia que lo ponga en el mismo camino del ex general Raúl Isaías Baduel, ese que lleva a las cárceles del régimen.

Unos y otros en el poder resultan ser fieles a Maquiavelo cuando les recomendó aquello de que: "Por tanto, un príncipe prudente no puede ni debe mantener fidelidad en las promesas, cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio".

¿Buscando trabajo?
Crea y registra tu hoja de vida.

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD