Perplejo me quedé después de leer la columna de opinión de Pascual Gaviria. Sé que lo que allí aparece no refleja la opinión de tan respetable casa periodística.
Nuestra historia contemporánea ha estado marcada de forma nefasta por el narcotráfico, magnicidios como el de Luis Carlos Galán, Rodrigo Lara Bonilla, Antonio Roldán, Valdemar Franklin Quintero, Enrique Low Murtra, hoy todavía son causa de dolor para nosotros los colombianos.
La corrupción, la expansión guerrillera, la deteriorada imagen internacional, el paramilitarismo, la destrucción de millones de familias son algunos de los males que nos ha dejado el narcotráfico.
Hoy tenemos que continuar en la lucha frontal contra el tráfico de estupefacientes y contra el consumo interno.
La penalización de la dosis personal es la manera de contrarrestar la expansión del consumo en la sociedad colombiana.
EL COLOMBIANO hace parte de la esencia de los antioqueños y ha participado en la construcción de nuestra ética y la moral: muchos hoy somos hombres y mujeres de bien porque este diario nos lo ha enseñado, por eso sigo sin entender cómo ustedes permiten la publicación de una columna como la mencionada, podrán usar ustedes como argumento el libre pensar...
Una cosa es pensar distinto y esto no sólo hay que permitirlo sino defenderlo y otra cosa es que una persona haga apología al comportamiento indebido e inadecuado.
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