El escenario es una H, de Hamlet. Piso blanco, para los actores. En la mitad hay agua, pero se pueden cerrar las puertas, para que sea piso, otra vez. El público está en el espacio que hace la H, arriba y abajo.
Este es el Hamlet de William Shakespeare. El del teatro La Hora 25. Es un regreso. La sala la tenían cerrada hace seis meses. Querían leerlo de nuevo, estudiarlo, investigarlo, montarlo al escenario. Este año se celebran 450 años del natalicio del dramaturgo inglés.
Un día, Farley Velásquez, el director, y Tomaz Pandur, el también hombre de teatro, se preguntaron por el Hamlet del tercer milenio, incluso, cuál era el Hamlet colombiano. A Farley le quedó la inquietud, luego ganó con su grupo una beca de creación, unos amigos decidieron colaborar y después todo estuvo listo para el montaje. Compraron el vestuario, armaron la escenografía, ensayaron.
"Esta es nuestra función. Nos encerramos para estudiar y abrimos para que la gente vea qué hicimos". Hicieron Hamlet, en los tiempos del ruido.
Danza y teatro
En la obra participan 25 personas, 18 son actores. Hay un juego con la iluminación, con las luces, con el escenario. Con la danza. Hay escenas, cuenta el director, que debían contarse en ese ritmo de la danza, porque no necesitan más. Ni una palabra. El suicidio de Ofelia, por ejemplo. "Los cuerpos que mueren, verlos con la estética de la danza. No nos interesa separar la danza del teatro".
Por eso insisten, este el Hamlet clásico, pero hecho a su estilo. El vestuario lo dice. No es de una época, es de muchas épocas, incluso contemporáneo.
"Fuimos muy claros en aprovechar los actores como son. Cómo son sus cuerpos y cómo su psicología. Es muy nuestro aprovechar lo que somos", explica María Claudia Mejía, la coreógrafa.
Farley explica que lo que cuenta Shakespeare es actual. "Colombia necesita muchísimo a Shakespeare. Son muchísimas las coincidencias de nuestra época con la de él. Sus obras nos dan herramientas con el otro. Hamlet busca al individuo que se encuentra al colectivo. Los personajes de Shakespeare son humanos".
En esa humanidad y en esa actualidad están las intenciones de esta obra, que habla de los tiempos del ruido, es decir, de esta época que va rápido, en la que muchos van ocupados, sin escuchar. Para el director, Hamlet pone a las personas a pensar sobre la condición del hombre. "Ese Hamlet he sido yo en algún momento".
Cuando Farley estaba pequeño y veía por televisión obras clásicas, incluso a Shakespeare, la mamá le preguntaba por qué veía esas obras tan aburridas, tan difíciles, con esos personajes tan afeminados. Este Hamlet de La Hora 25, en cambio, es un Hamlet que también le gustará a la mamá de Farley.
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