La más reciente encuesta Gallup Colombia, que hoy publica El Colombiano (la última antes de la primera vuelta), arroja que el candidato del uribismo y el de la llamada Unidad Nacional están empatados para la primera vuelta (con una mínima ventaja del primero), mientras que para la segunda vuelta el aspirante del Centro Democrático ganaría la Presidencia de la República con el 42,5 % de los votos, frente al 35,1 % de Santos.
Con relación a la anterior encuesta de la misma firma, la intención de voto por el presidente Santos baja tres puntos (del 32 % al 29 %, con una caída continua desde el 36 % que marcó en diciembre), mientras que la de Óscar Iván Zuluaga sube del 20,5 % al 26,3 %. Un incremento notable, desde el 10,8 % que mostraba en febrero.
En la primera vuelta, Santos es el más apoyado en los estratos 1 y 2, pero en una segunda vuelta, Zuluaga sería el más votado en todos los estratos socioeconómicos.
¿Por qué la caída en la intención de voto por Juan Manuel Santos no se detiene? Es el presidente en ejercicio, con cobertura mediática asegurada, con mermelada repartida y por repartir (que ya mereció una advertencia de la Procuraduría), coalición política mayoritaria y con una publicidad oficial a toda máquina en televisión. Esta última, parece ser, no genera credibilidad, y la opinión pudo haber acusado el golpe de verse ignorada en la posibilidad de presenciar debates con asistencia del aspirante a la reelección.
Estando enfocada la campaña reeleccionista en el tema de la paz, ha trasladado un mensaje de pleno optimismo dándola por un hecho cumplido, cuando la opinión no tiene elementos para saber qué está pasando en La Habana y qué va a salir de allí. La confidencialidad necesaria en las negociaciones choca frontalmente con la necesidad de transparencia, y este asunto ha sido el que de forma más notoria se ha aprovechado por la oposición, que anuncia una claudicación del Estado.
También la campaña de Óscar Iván Zuluaga tuvo su propio escándalo, que parece no haberla afectado en lo más mínimo, a pesar de su gravedad. Ello ha dado lugar a un protagonismo excesivo del expresidente Uribe Vélez, que ha opacado en todo a su propio candidato, reactivando una pugnacidad política que parece, definitivamente, gustarles a muchos sectores.
Esta será, en verdad, la primera elección a la que Juan Manuel Santos concurra como él mismo. Hace cuatro años ganó como continuador de la política de Seguridad Democrática. Correlativamente, si la elección es ganada por Óscar Iván Zuluaga, sería la cuarta consecutiva en que Álvaro Uribe triunfa (2002, 2006, 2010 y 2014), y quedará por ver si al final termina siendo un tercer mandato suyo.
No obstante, nada está definido. Zuluaga debe demostrar quién está al mando de su campaña y dejar claro quién va a gobernar si él gana, así como despejar dudas sobre su gestión del proceso de paz y la política de infraestructura.
El presidente Santos, al designar a César Gaviria como jefe de campaña, intenta dar un viraje ante la evidencia de una campaña que no prendió, y busca poner a un expresidente para enfrentarse a otro (Uribe), que el mismo Gaviria reconoció el pasado lunes como un político sin rival.
LAS MENTIRAS Y LA CAMPAÑA SUCIA AFECTAN, PERO OJALÁ PRIME LA RAZÓN
Por AUGUSTO POSADA SÁNCHEZ
Representante a la Cámara, coordinador general de la campaña reeleccionista en Antioquia
Lo que nos dicen las encuestas es que hay que trabajar duro. Y que la verdadera encuesta se da el 25 de mayo. Esta campaña ha estado contaminada por unas peleas y unos distractores muy grandes que han afectado bastante a los candidatos. Pero con los logros contundentes del Gobierno que podemos mostrar a todo lo largo del país, somos optimistas.
Es muy triste que unas acusaciones sin pruebas ganen titulares de prensa, pero frente a las evidencias de interceptación, esas sí con pruebas contundentes del nexo con la campaña de oposición, no avance la investigación. Se ha llegado a muy bajos niveles de hacer política, donde los fines justifican los medios, algo penoso y vergonzoso. Es claro que la estrategia del doctor Óscar Iván Zuluaga, del senador Uribe, es difamar y difamar.
No creo que al Presidente lo haya afectado no ir a foros, porque los verdaderos debates vienen ahora, cuando en una eventual segunda vuelta haya dos candidatos.
En cuanto al proceso de paz, han afectado las mentiras derivadas de la campaña sucia del Centro Democrático y su candidato. Allá no se negocia impunidad ni territorio ni despejes. Ojalá prime la razón y la verdad. Todo el acuerdo íntegro será público y sometido a refrendación del pueblo colombiano.