Sin entrar todavía en rigor, la segunda temporada invernal de este año, ocho familias del barrio Santa Cecilia 2, en la zona Nororiental de Medellín, tuvieron que desalojar sus casas porque empezaron a colapsar.
Siete de ellas encontraron donde albergarse en casas de vecinos en condiciones de hacinamiento mientras se les da una solución, pero Gabriel, su esposa, su hija en embarazo, y su yerno, no han tenido para donde irse y permanecen desde el pasado jueves durmiendo en un andén.
El jueves, a medio día, tuvieron que sacar todos sus enseres para la calle al sentir que sus viviendas traqueaban, los pisos se hundían, los largueros de los techos caían y las paredes se agrietaban dejando ver luces de 20 centímetros.
Incluso la noche anterior Gudiela, junto a siete miembros más de la familia, entre ellos cuatro menores, prefirieron dormir en el zaguán de la casa.
"Pero ya tuvimos que sacar todo porque eso traqueaba impresionante. Algunas cosas están guardadas donde los vecinos", cuenta Gudiela con su nieto en brazos, sentada en un mueble en el andén de la vivienda.
Mientras estas ocho familias esperaban con todo sus corotos la llegada de los organismos de socorro y de funcionarios del Municipio para que les resolvieran la situación, otras nueve de este mismo sector, que también se les recomendó evacuar, se resistían a abandonar sus hogares, al igual que otras 52 familias de Santa Cecilia 1, que tiene orden de salir por el alto riesgo.
El Municipio les ofreció pagarles arriendos hasta de 200.000 pesos, ellos afirman que no salen hasta que se les dé una solución definitiva porque temen quedarse sin techo.
Otras, como Tulia Rojas ha tratado de conseguir casa arrendada, pero le ha sido imposible porque los propietarios son muy prevenidos con el Municipio.
"Nos dicen que nos la entregan solo cuando tengamos la plata en la mano, que porque el Municipio es muy demorado para pagar", expresa Tulia.
Es una situación muy compleja tanto para afectados como para la Administración Municipal por el alto número de viviendas que están en alto riesgo y no hay cama pa' tanta gente, porque los programas de solución de vivienda no son suficientes y tampoco inmediatos.
Solo este año el Sistema Municipal de Prevención y Atención de Desastres (Simpad) ha recomendado la evacuación de 3.656 casas, 2.182 de forma definitiva y 1.474 temporales.
De estas familias se han atendido 1.797 que han sido remitidas, de las cuales 689 están reubicadas con contratos de arrendamiento y 1.108 están pendientes.
A otras 26 se les ha dado solución de vivienda, 16 en el proyecto habitacional La Montaña, 5 en Cascada e igual número en Altos de la Virgen y Moravia.
Esto ha implicado una inversión de 558.611 millones de pesos y todavía se cuenta con un presupuesto de 624.055 millones de pesos para afrontar la segunda temporada invernal.
La situación es más preocupante cuando se le pregunta al director del Simpad sobre ¿Cuáles son las zonas de alto riesgo en la ciudad?.
"Todas las laderas de Medellín son zonas de alto riesgo en las que hay asentamientos subnormales en donde se construye sin las más mínimas normas", señala Camilo Zapata.
Este año el invierno ha sido el más duro de muchos años, prueba de ello es que el año pasado el Simpad hizo 4.052 visitas técnicas y este año ya van 6.148, y el "rancho ardiendo".
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