Los llamados de Natali hicieron que Luna saliera de su escondite. "Grité y grité, y Luna salió a los escombros. No la rescataron, pero ahí estaba", dice la dueña de Luna, quien además de ver como su apartamento quedó inhabitable, sufrió tres días por su gata. "Ahí está mi vida".
Hasta el sábado, Natali Ortiz vivía en el 305 de la torre 5 del edificio junto con su abuela, su hermano y Luna, su gata. Vivió el colapso de la torre vecina y en el desalojo, su gata no salió. Otros 21 animales vivieron la agonía entre el cemento desecho.
Ella intentó rescatarla. Desde la portería le gritó, hasta que salió de su escondite y los socorristas la ubicaron. Pasaron seis horas hasta que decidieron entrar, sacarla de abajo de la cama de Natali, y recuperarla. Lo mismo pasó con otros seis gatos, siete perros y una tortuga, rescatados ayer, que se sumaron a los siete que recobraron antes. "Los organismos de rescate dieron su vida por mi gata, y eso nos tiene inmensamente agradecidos", dice Natalia, quien pese a no tener casa y andar con ropa prestada, recibió ese pedazote de vida que es Luna.
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