Hijo de madre antioqueña y padre dominicano, nacido en La Vega, República Dominicana, pero radicado desde niño en La Ceja, Rafael Infantino tenía claro que el Clásico RCN empezaba a moverse desde la etapa Ibagué-Génova, con el temible alto de La Línea.
Y parecía que así lo tenía calculado el EPM-Une, que destrozó a sus rivales con Mauricio Ortega, quien galopó más de 80 kilómetros, para ganar la etapa. Los primeros damnificados fueron el actual campeón Félix Cárdenas y Víctor Niño, ubicados en el top10.
Ayer Raúl Mesa volvió a mover sus fichas, esperó tranquilo hasta los últimos 20 kilómetros para lanzar un nuevo ataque y esta vez fue con el mejor ubicado en la general, Rafael Infantino, segundo a 38 segundos de Sergio Luis Henao.
Y esa sentencia que hizo en Ibagué de darle la batalla por el liderato a su gran amigo Henao, la empezó a cumplir. "Yo dije que el Clásico se jugaba en las últimas cuatro etapas", ratificó Infantino.
"Tengo un gran contrincante y amigo como Sergio Luis, pero le voy a dar una dura batalla". Desde ayer la hizo efectiva, porque se convirtió en el nuevo líder y ahora es él quien le pellizcó varios segundos Henao.
"Las estrategias están bien puestas y las vamos cumpliendo"... ¿Cuáles?... "Atacar, porque hay que rebajar diferencias, ya que la guerra será por segundos".
Ayer, su pensamiento después del triunfo era igual. "Ahora el compromiso es más grande, porque me toca defender la camiseta, pero la idea de ataque es igual, solo que ahora seremos nosotros los que tengamos que responder a los ataques".
Fueron las bonificaciones precisamente las que lo pusieron en el liderato: diez segundos como ganador y tres de la meta volante. "Arañar segundos será decisivo al final".
Tampoco calla, para decir que la pelea entre los equipos de Antioquia está casada. "En buenos términos, la pelea está montada entre nosotros y ojalá podamos tener el título".
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