Suceder en la dirección de la Policía a un oficial como Óscar Naranjo , carismático, eficiente y rey de la popularidad en encuestas, ha llevado al general José Roberto León Riaño a entender lo que sintió el cardenal Joseph Ratzinger cuando se acomodó en la silla de Juan Pablo II.
León, que de papa solo tiene el apellido, ha hecho varios "milagros": capturar al capo de capos, "Loco Barrera"; echarle el guante a "Sebastián", amo y señor de "la Oficina", y luego, en Argentina, a su sucesor, "Mi Sangre"; dar de baja a "Danilo García", hombre de confianza de "Timochenko"… Pero la opinión pública, que no desconoce los logros, tiene el derecho a plantear inquietudes sobre su gestión y el estado actual de la Policía. Recién horneadas están los temas relacionados con los procesos de ascenso de coroneles y los reconocimientos que han recibido él y sus policías en los últimos meses.
¿Por qué se fusionaron dos cursos para este llamado que abre la posibilidad de que los coroneles hagan curso para convertirse en brigadieres generales?
"Es un procedimiento normal. La generalidad en el llamamiento a los cursos es que se llamen dos cursos; la excepción es que sólo se llame a un curso. Hay que tener en cuenta que, frente al incremento del número de efectivos de la Policía, es necesario ampliar la planta de generales, para garantizar control y direccionamiento estratégico".
Algunos congresistas que quieren reformar los procedimientos de ascenso dicen que van a legislar para que las hojas de vida de los coroneles sean públicas. ¿Estos documentos son objeto de reserva?
"Los resúmenes de la trayectoria de los oficiales son públicos y, cuando se envían a la comisión segunda del Senado para el debate de los respectivos ascensos, están a la vista de todo el mundo".
¿La Junta de Generales es la última palabra en materia de ascenso de coroneles a brigadieres generales?
"La decisión de la Junta de Generales pasa por manos de la Junta Asesora del Ministerio de Defensa, dirigida por el señor ministro. Sin esas instancias nadie puede hacer curso. Entre otras, quiero aclarar que los coroneles llamados a curso por la Junta de Generales no necesariamente ascienden y dependiendo de su desempeño son objeto de una nueva evaluación de sus calidades".
Desde el Congreso piden reversar la decisión de la más reciente Junta de Generales, anularla y rehacer el proceso. ¿Qué opina?
"El Congreso me merece todo el respeto del mundo, pero las decisiones de la Junta de Generales son un derecho vinculado al fuero interno de la Policía, establecido desde hace años en los reglamentos. Ya llegará el momento en que los ascensos se sometan al Senado, pero, por lo pronto, este es un asunto de los generales y no de los parlamentarios".
Se ha suscitado una polémica por una serie de condecoraciones que usted y otros oficiales han recibido en un corto período. ¿A qué obedecen tantos reconocimientos?
"Las condecoraciones son un estímulo que se le otorga al personal frente a actos meritorios. No las recibimos por situaciones normales del servicio, sino por episodios sobresalientes o de lucha contra la criminalidad".
¿Tomó usted la decisión de animar la entrega de esos reconocimientos?
"El grueso de las condecoraciones a las que usted se refiere las entregó el general Óscar Naranjo , y tienen que ver con hechos tan significativos como la seguridad...".
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