Al fin, el Congreso aprobó la reforma tributaria del Gobierno después de 12 días de intenso debate a un proyecto de ley que se radicó con 102 artículos y salió de 192 y modificado en más del 50 por ciento.
En la mañana de ayer, 52 senadores y 104 representantes le dieron la bendición a la controversial reforma, mientras que otros 15 congresistas se apartaron de aceptar las modificaciones al Estatuto Tributario.
La comisión de conciliación, compuesta por 14 congresistas, con mayoría de seis parlamentarios del partido de La U, acogieron 19 propuestas del Senado, 25 de la Cámara y agregaron 12 artículos nuevos. El proyecto pasó a sanción presidencial.
Después del tire y afloje entre Gobierno y Congreso, cientos de impedimentos y propuestas de modificación, caldeados altercados y alegatos, lo cierto es que cambiaron las reglas de juego para pagar impuestos, tanto personas naturales como empresas, bajo la tesis de más equidad, para el Gobierno y su bancada, mientras otros tildaron la reforma de retardataria y "puñalada para la clase media", entre otros calificativos.
Tras consultar a congresistas, Gobierno y expertos, este diario presenta lo bueno y lo malo que trae la reforma que comenzará a regir desde el próximo primero de enero.
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