Ni el cáncer que aqueja al presidente Hugo Chávez Frías durante poco más de un año ni la crisis económica que vive Venezuela ni la inseguridad ni las denuncias de corrupción y narcotráfico que caen sobre el gobierno, impidieron que el teniente coronel de 58 años obtuviera la victoria.
A las 10 de la noche el Consejo Nacional Electoral, dio 7.444.082 votos para Chávez, (54.42%) contra 6.151.544 del candidato opositor Henrique Capriles (44,97%).
Eso quiere decir que más de la mitad de los electores venezolanos eligieron como su presidente en los próximos seis años la intención del mandatario de llevar la “revolución socialista” a un punto de no retorno en el polarizado país petrolero.
El resultado fue recibido con fuegos pirotécnicos y desfiles de los seguidores de Chávez hacia el Palacio de Miraflores, y con el dejo de una esperanza retrasada e indefinida de la oposición, que hizo todos los esfuerzos por derrotar a quien detenta el poder desde hace casi 14 años.
Chávez tendrá un cuarto mandato y con ello prolongará, sin duda, la guerra de clases y pasiones que le convierten en una figura idolatrada por unos que creen en su compromiso social y vilipendiada por otros que lo ven como un dictador populista preocupado por sí mismo.
“Gracias a mi amado Pueblo!!! Viva Venezuela!!!! Viva Bolívar!!!!!”, expresó el gobernante a través de su cuenta de Twitter inmediatamente después de escuchar los resultados.
Las reacciones internacionales de apoyo al mandatario también se difundieron de inmediato. La presidenta argentina Cristina Fernández también expresó a través su cuenta en la red de micro blogueo: “Tu victoria también es la nuestra. La de América del Sur y el Caribe. Fuerza Hugo! Fuerza Venezuela! Fuerza Mercosur y Unasur!”.
El hombre fuerte
Extrovertido, impulsivo y carismático, Chávez ha hecho del ejercicio del poder un espectáculo televisivo en el que se presenta como defensor de los pobres, azote de los ricos, continuador del libertador Simón Bolívar y antagonista del “Imperio”, como llama a Estados Unidos.
Exhibió al final de la campaña una inusual dosis de autocrítica, reconociendo fallas de gobierno y comprometiéndose a ser “mejor presidente” y a dialogar con la oposición si gana.
Pero su difusa promesa de pasar un “poderoso cerrojo” para asegurar un viaje “sin retorno” hacia el estado socialista ha levantado las sospechas de sus adversarios, que temen un posible paquete de medidas o reformas radicales.
De acuerdo con distintos observadores internacionales, el triunfo del chavismo supone muchas cosas para América Latina, que sentirá el protagonismo de la revolución bolivariana en sus más importantes escenarios políticos. Para Colombia quedan aplazadas las esperanzas de lograr un equilibrio en la balanza comercial, la cual se ha ido deteriorando a lo largo de los mandatos de Chávez.
También queda la inquietud sobre cuál será la posición de Chávez frente al conflicto colombiano, si su decisión es apostarle a la perspectiva cubana seguramente las Farc, con fuerte presencia dentro del gobierno venezolano, inicien el proceso definitivo hacia su desmovilización.
Ayer inició su nuevo mandato con uno de sus extensos y emotivos discursos desde el “balcón del pueblo”.
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