La palabra es orden. Esa fue la nítida muestra de Colombia en el empate 0-0 con Holanda, el subcampeón mundial.
Prueba superada para los tricolores en el Amsterdam Arena, con un juego serio, tranquilo y muy táctico, que deja un agradable sabor de boca tras la mini gira cumplida por tierras de Bélgica y los Países Bajos, rivales también clasificados para Brasil-2014.
Una etapa de concienzuda lección, cuando un cuadro se hace superior a su rival, lo encierra dentro de su campo, para procurar el ansiado gol, que no se presentó pese a las llegadas de James Rodríguez y Víctor Ibarbo en la inédita contienda.
Tras una presión hostigante de un duro anfitrión, hasta cuando se presentó la expulsión de Jeremain Lens -3 5 minutos del primer período- y la lesión de Van der Vaart -45 minutos- que estrelló el balón en el palo a los 6", el juego se equilibró, según Efe, y después con los lances de James Rodríguez, como cuchillo en mantequilla, se acumularon opciones que dejaron merecimientos, pero infortunadamente no se tuvo el gol como sí sucedió ante Bélgica en el 2-0.
Esta vez, Colombia, sin la presión de la Eliminatoria, pese a las ausencias de Nigel de Jong, Jetro Willems, Arjen Robben, Robin van Persie y Klass-Jan Huntenlaar en la Naranja Mecánica, los orientados por José Pekerman despidieron el año con un juego que deja enseñanzas de valor, porque aparecieron confirmaciones de valía con Santiago Arias y Víctor Ibarbo, al igual que la ideas claras rumbo al Mundial-2014.
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