x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

La luz y el agua

  • Arturo Guerrero | Arturo Guerrero
    Arturo Guerrero | Arturo Guerrero
07 de diciembre de 2010
bookmark

Un país anegado, un país alumbrado. De día el agua destroza, de noche la luz ilusiona. El líquido arrastra muerte, las luminarias festejan vida. La destrucción baja de la nube, el nacimiento sube desde las raíces.

El desenfreno del agua viene del desenfreno del hombre. El arrebato de bombillos es también entusiasmo del hombre. Los elementos son de la naturaleza, pero es la inteligencia la que injuria o loa.

Agua y luz, hombre y tierra, combinación de armonía y discordia, ecuación cada vez más estrecha y urgente para el bien y para el mal. Tanta materia en pugna con la avidez conquistadora. Tanto canto para esclarecer el último de los meses.

No fue siempre así. El idilio presidió la temperatura del planeta durante milenios sin cuenta. Pero el XXI está mostrando un colmo, la acumulación de estropicios, el desfloramiento de la inocencia.

No obstante la especie se empeña en la nostalgia y por eso viste de fantasía los follajes, colorea los ríos, les pone pestañas de fuego a las calles. Conmemora el principio de una era, marcada por un árbol de tormento y de sangre, signos que nunca han abandonado el planeta.

Tal vez sea para recordar estos símbolos seminales que el agua abandona su mansedumbre de peces y ablanda los peñascos aplastantes. El agua sería un mentís de la luz, el líquido que sofoca el fuego.

Pero el fuego busca la noche para vivificar a los sobrevivientes. Porque este fuego no es el sol insolente, sino la candela enclaustrada en una vejiga de vidrio, luciérnaga eléctrica que funda una claridad de ilusión. Los deudos la acogen y piensan en la fosforescencia de los huesos muertos.

Duelo entre la luz y el agua, espadas blandidas sobre la cabeza de los mortales. Un país sorprendido asiste a la arena y tiembla de pensar en lo que les viene a sus hijos. Estos niños que no tienen culpa, pero que nacieron cuando todo era un daño.

El globo ya no es el globo, es un alocado cúmulo de mercancías que buscan venderse. Entre ellas, sí señores, entre ellas está la fiesta, los cohetes artificiales, el papel celofán, los faroles y los faroleros.

Subsisten, claro está, los confiados y los porfiados. Son quienes encienden las luminarias con el brillo de sus ojos. En sus manos está la ternura, la generosidad y la sal.

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD