Alba Lucía Rodríguez pasó casi seis años en la cárcel por un delito que no cometió: la muerte de su recién nacido, que fue, de paso, el resultado de una violación.
Algo parecido al infierno. Sufrió lo indecible y aguantó todo clase de improperios de sus propios coterráneos de Abejorral. La Justicia cojeó poco más de un lustro para llegar a la verdad. Alba Lucía era inocente de la muerte de su criatura y ahora el Estado ha tenido que pedirle perdón por la equivocación. Algo es algo. Le faltará tiempo a esta humilde mujer para recuperar lo más preciado: su honra.
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