El papa Francisco realizó ayer su primer viaje a Asís, cuna del santo al que debe su nombre pontificio y patrón de Italia, San Francisco de Asís, un encuentro en el que reiteró su voluntad de estar con los pobres y de "despojar a la Iglesia de todo lo mundano".
En estos términos se refirió el papa Francisco en su tercer viaje apostólico en tierras italianas y en el que volvió a gritar al mundo su deseo de crear una iglesia "pobre para los pobres" al igual que hiciera el santo del que tomó el nombre.
El lugar elegido por el pontífice para aludir a esta necesidad de austeridad en el seno de la Iglesia Católica fue la sala del Expolio del Obispado de Asís, un lugar cargado de simbolismo por recordar el pasaje en el que "el pobrecillo", apodo con el que se conoce en Italia a San Francisco, se despojó de todos sus ropajes.
Allí se encontró el Papa con pobres e inmigrantes y ante de ellos habló improvisadamente e invitó a la Iglesia a despojarse de esa mundanidad, "que mata al alma, a las personas y a la propia Iglesia", a imitar a Jesús "que llevó una vida de despojo".
La primera visita que realizó Francisco a este municipio del corazón de Italia fue a los niños discapacitados y enfermos del Instituto Seráfico de Asís, en los cuales, afirmó, "se encuentran presentes las llagas de Jesús".
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