Si Rafael Escalona construyó en su imaginario musical la casa en el aire, dos estudiantes de Medellín construyeron la ciudad en el aire.
En diciembre, cuando vieron que por el invierno el agua entraba a las casas construidas en la ribera de los ríos, se les prendió el bombillo a Cristian Gaviria y Kevin Ríos, estudiantes de séptimo y sexto del Colegio Cedepro, institución de cobertura contratada por la Secretaría de Educación de Medellín para brindar el servicio a las personas que habitan en el corregimiento Altavista.
Ellos dos, en lo que al parecer era un acuario, metieron un barrio a escala y debajo de él un río que va aumentando su nivel, cuando esto sucede, la ciudad es elevada por una columnas.
Diseño de un modelo de construcción de una ciudad anti-inundaciones, es solo uno de los 200 proyectos que presentaron 900 estudiantes de la ciudad para la cuarta edición de la Feria de la Ciencia, la Tecnología e Innovación en la que participan colegios públicos y privados de Medellín y Antioquia.
Por las salas del Parque Explora los niños se acomodaron con sus experimentos y proyectos de investigación y los explican como científicos de toda una vida, con palabras rebuscadas en diccionarios de química y física, con un entusiasmo que se les ve en el brillo de los ojos.
Entre ellos, Kevin Alexánder Arroyave y Juan Esteban Arias, con el bagaje de historiadores, dicen con sus voces pequeñas y agudas de niños de quinto de primaria, que la catapulta la crearon ingenieros y artesanos griegos varios años antes de Cristo y que fue un arma de defensa hasta que llegó a las manos de los romanos, "fue Filipo, el papá de Alejandro Magno el que le dio las cualidades para atacar".
Ellos investigan las características que debe tener una catapulta para que su carga llegue más lejos y con exactitud, "masa y tensión... A mayor tensión más alcance".
La Feria, al contrario de lo que parecía ayer cuando empezó, donde se veía a los niños llegar con sus tubos, cartulinas, computadores y pendones, no se hizo en un día, desde marzo en la instituciones educativas venían trabajando.
Cientos de proyectos se presentaban a los maestros y la lista se iba depurando hasta llegar al momento en el cual los organizadores, la Secretaría de Educación, Parque Explora y EPM, financiaban los experimentos. Por ejemplo, la que parecía una ciudad en el aire, necesitó de 575 mil pesos para no inundarse.
Parque Explora, desde ayer, es un espacio donde crecen las ilusiones de los futuros científicos. Felipe Andrés Gil Barrera, secretario de Educación, cree con convicción que esos proyectos guardan el futuro de la ciudad, el conocimiento que será vanguardia en un años.
Además de todo lo científico y de la generación de conocimientos y saberes, es una excusa para que maestros y padres de familia se unan en un sueños que todos los niños tienen: ser científicos.
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