Ver jugar voleibol femenino es bueno para la salud y muy agradable para la vista por la belleza que caracteriza a las jugadoras. Además de esos cacheteros seductores, que se ponen las muchachas, sobran los rostros hermosos y las pintas coquetas que lo ponen a uno a pensar en muchas cosas, menos en el juego que brindan los sextetos.
Ayer no fue la excepción en el partido que protagonizaron los equipos de Antioquia y Atlántico, por el Supervolei. Las más pintosas fueron las locales que, con el cuerpazo de la morena Yurani Romaña y la cara angelical de Carolina Bahamón, se robaron el show.
Sólo que la belleza casi nunca es suficiente para ganar partidos. Eso lo tiene muy claro Rafael Manjarrés, presidente de la Liga Antioqueña de Voleibol, al sacar pecho diciendo que "nuestras jugadoras son hermosas", pero quien debió terminar triste cuando el tablero, en el coliseo de la Universidad Medellín, confirmó la derrota 2-3 de Antioquia.
"Cometimos muchos errores y fuimos muy pasivos", fue la conclusión de Manjarrés. Las costeñas, más bajitas de estatura y con rostros menos atractivos, saltaban felices, porque, gracias a los parciales 25-20, 25-17, 17-25, 22-25 y 15-8, quedaron más cerca de la final del campeonato. Ahora las paisas tendrán que sacar talento para ganarle, el fin de semana, en Itagüí, dos juegos al Valle si quieren clasificar.
Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
7 y 9