En Villa Mariela las luces de Navidad todavía adornan la entrada de lo que hasta el viernes, antes del aguacero, era una finca grande e ideal para el descanso de Octavio Ramírez de 70 años de edad recién cumplidos y Julia Rosa Quintero, de 72.
Pero después del temporal, la ladera que tenían en la parte de atrás, no aguantó la presión del agua que cayó a cántaros en la noche del viernes sobre esta finca ubicada en el corregimiento de San Antonio de Prado.
Allí, descansando, estaban Octavio y Julia Rosa, precisamente en la mitad de la casa hecha con ladrillos que la tierra se llevó por delante. Habían llegado esa mañana para pasar dos días lejos del ruido de Medellín.
-Hace tres años que compraron a Villa Mariela- respondió Andrés Ramírez, un sobrino de Octavio, que observaba con estupor la mitad de la casa destruida.
Hace tres años, efectivamente, Octavio decidió buscar un lugar donde pudiera disfrutar de sus grandes pasiones: el campo y los animales. Entonces llegó a Villa Mariela, la compró con lo que le daban sus buses afiliados a Cootrabel y desde entonces, religiosamente, todos los fines de semana llegaban a este rincón de Santa Antonio de Prado.
-Murieron en el lugar que más le gustaba-concluyó el sobrino.
Estragos
Pero no solo fue la dolorosa tragedia de los esposos Octavio y Julia Rosa. El aguacero que se precipitó durante la noche causó 14 derrumbes en esta vía que también comunica con el corregimiento de Altavista y dejó incomunicados a las veredas El Salado, Barcino y Astillero.
Humberto de Jesús González contemplaba la magnitud del deslizamiento que cubrió parte de la casa de Octavio y aunque respiraba tranquilo, pensaba que su suerte, por un metro de distancia, casi fue la misma de su vecino.
Él llegó hace ocho años como un exiliado más de la violencia. Llegó, compró un terrenito y comenzó a construir su ranchito.
"Nunca había visto algo así, tampoco me había tocado una lluvia como la de ayer (viernes). Eso fue impresionante", dijo.
Tan impresionante que uno de los 14 deslizamientos le pasó a un metro de su terreno y por supuesto, no sabe qué hacer ahora: si devolver, si seguir allí, si dejar todo atrás.
"Esto presenta filtraciones de agua por todas partes. Yo estoy asustado porque si vuelve a llover, creo que hasta ahí llega mi casa", concluyó Humberto.
Desde que se registró el deslizamiento a las once de la noche, personal del Simpad se encontraba realizando las labores de rescate de los dos cuerpos, que se logró al finalizar la mañana
El director del Simpad, Camilo Zapata, explicó que aún no se podía dar el número de casas afectadas, pero que gran parte del personal del Simpad en esta zona, se encontraba realizando el censo de la población afectada.
"Estamos haciendo un trabajo de prevención importante en la ciudad, porque esta temporada de lluvias, como todas, va a ser muy fuerte", explicó.
Por otra parte, personal de la Secretaría de las Obras Públicas se encuentra removiendo la tierra en los lugares de la vía para restablecer lo más pronto la circulación por este sector rural de Medellín.
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