Independiente de lo que ocurra el sábado ante Uruguay, esta Selección quedará en la historia del fútbol nacional como la más exitosa en los mundiales. De esto no debe quedar duda, porque ni las potencias de este deporte se dan el lujo de hacer una primera fase perfecta.
Hacer 9 puntos de igual cantidad disputados, lograr 9 goles (promedio de 3 por partido) y clasificar de primero del grupo a los octavos de final, como lo resalta el mundialista Faustino Asprilla, "no estaba en los planes ni del más soñador de nuestro país".
Ahora que se dio, según Pablo Armero, "por el gran trabajo colectivo, la unidad, la mentalidad ganadora, la confianza y la buena interpretación del plan que propone para cada juego el técnico José Pekerman ", lo que sigue es preparar muy bien lo que viene.
Razón tiene el estratega al recordar que "ahora todo empieza de cero", porque las marcas que se dejaron en la primera ronda solo servirán de referencia, ya que el margen de error cada día es menor y frente a Uruguay la exigencia será mayor que la vivida ante Grecia, Costa de Marfil y Japón.
Ojo con el rival
Si bien se hicieron tres puntos más que los charrúas (9 contra 6) y el presente en el torneo dice que el combinado patrio es más contundente (nueve goles a favor contra cuatro del rival), a partir de los octavos es que se juega "el verdadero Mundial", como lo recordó Faryd Mondragón.
Por esa razón el zaguero central Cristian Zapata recomienda hacer ajustes en las práctica de Cotía para "tener más la pelota, taponar mejor las bandas y continuar con la misma tónica en la que el orden defensivo y la contundencia ofensiva nos tienen felices en Brasil".
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