Metidos en mundos de colores, de verdes, amarillos, azules y naranjas intensos, donde les pueden dar rienda suelta a sus sueños como si no hubiera nada más allá de esa primera etapa de sus vidas, viven cerca de 4 mil niños de los estratos más pobres de Medellín.
Juegan, se recrean, aprenden, se alimentan bien y reciben afecto. Todo gratis. Son los beneficiarios de los Jardines Infantiles de Buen Comienzo, un proyecto que inició en los tiempos de Sergio Fajardo alcalde y que cuajó durante el periodo de Alonso Salazar, cuatrienio en el que se inauguraron ocho de estas infraestructuras.
Este año, a Aníbal Gaviria le ha tocado inaugurar tres y son los momentos cuando más feliz se ve al mandatario local, que con el lema “construir sobre lo construido” no ha frenado este proyecto sino que lo ha fortalecido. En camino vienen otros seis centros similares.
El miércoles pasado se dio al servicio el Jardín Buen Comienzo Altavista, en la comuna 16 (Belén), con María Clemencia Rodríguez, la Primera Dama de la Nación, como invitada.
Con este jardín, son once los puestos en funcionamiento en los últimos tres años, todos ubicados en zonas periféricas, aquellas donde se vive entre carencias y muchas veces entre violencias e inseguridad.
“Son lugares estratégicos, donde más niños vulnerables hay, no solo por inseguridad sino por niveles de desigualdad. En esos sitios queremos que los niños tengan oportunidades diferentes”, expresa la Primera Dama de Medellín, Claudia Márquez, quien lidera el programa Buen Comienzo.
Se derriban muros
El jardín Altavista, por ejemplo, se ubicó en la esquina de la carrera 83 con la calle 26, entre los sectores Zafra, Sucre y el camino al corregimiento Altavista, un sitio marcado por confrontaciones y fronteras invisibles, por un muro llamado de Berlín, que por años frenó el paso entre un lugar y otro por los miedos a ser atacados por enemigos incluso desconocidos.
Ese muro, que era gris y transmitía miedo, fue pintado con grafitis, se llenó de vida y lo custodian la Virgen de Sucre, que está allí hace 80 años, y el Jardín Infantil. En vez de balas, ya se oyen risas infantiles.
Ese es el objetivo y el cambio que está logrando la ciudad con estas infraestructuras, pues en unos pocos años la vida de los infantes entre los tres meses y los 5 años se ha dignificado.
Atención integral
Uno de los logros de los jardines que marca diferencia, además de su aspecto estructural, que es de lujo y adaptado al mundo infantil, es la integralidad.
Allí los niños tienen una nutrición adecuada. Pero a la vez gozan de un entorno educativo que se ejecuta a través del juego. Los bebés reciben cuidados especiales con madres comunitarias capacitadas.
“Las jardines no son solo hogares infantiles, sino centros para la comunidad donde interactúan las familias, los líderes, donde madres y padres se capacitan sobre el trato y el trabajo con los niños”, explica la señora Márquez.
Cada jardín atiende un promedio de 352 niños de cada sector. Pero como todos los niños vulnerables no pueden acceder a ellos, hay otros 422 centros que aunque no tienen la infraestructura tan moderna, están a cargo del Icbf -Instituto Colombiano de Bienestar Familiar- que atiende a la población infantil con iguales garantías.
“Esos centros se mejorarán para que los niños gocen de las mismas condiciones”, dice Fabián Zuluaga, director del programa Buen Comienzo.
La Alcaldía hace alianzas con organizaciones privadas para la operación de los centros. Entidades como la Fundación Golondrinas, Carla Cristina, PAN, las cajas de compensación y el Icbf, garantizan la calidad del servicio y que los niños y sus familias gocen de una atención integral con equipos sicosociales completos.
“Aparte de la intencionalidad pedagógica y la atención queremos que cuando lleguen a sus casas encuentren unas familias que crecen en el mismo nivel”, subraya Margarita Fernández, directora del Programa de Asistencia Nutricional, PAN.
“El centro (de Altavista) es una maravilla y no tengo palabras para expresarlo”, comenta Flor Ángela Arroyave, madre de un niño de dos años que ya goza el Jardín Infantil.
Un peso por 7 pesos
Según Fabián Zuluaga, Medellín atiende a 97 mil niños en situación de vulnerabilidad, que representan el 90 por ciento de esa población. En el cuatrienio, la inversión en Buen Comienzo alcanzará 520 mil millones de pesos. La ciudad invierte en cada niño 2 millones 600 mil pesos al año. “Está comprobado que por cada peso invertido en la primera infancia, ese peso se revierte 7 veces. Es ganancia social, es una inversión en la paz del futuro”, concluyeZuluaga.
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4