Ni los lugares sagrados son respetados por los amigos de lo ajeno. Con tristeza vimos cómo fueron asaltados con cuchillo y arma de fuego, el sacerdote y el sacristán de la parroquia "Ermita del Padre Marianito", en Buenos Aires, Medellín, en plena Semana Santa, cuando preparaban una de las ceremonias religiosas.
No sólo fue el robo de implementos, computadores y otros bienes utilizados en la iglesia sino que, por desgracia, también fueron sustraídos dineros aportados por la misma comunidad, que en forma entusiasta ha venido colaborando para la construcción de la capilla, obra aún no terminada.
Nos solidarizamos con los vecinos y repudiamos este vandalismo. Es preciso afianzar la educación en principios y valores, y aprovechar esta época especial de la Pascua que invita a la reflexión.
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