Un desempleo récord y el resquebrajamiento de los sistemas de bienestar social en el sur de Europa podrían crear una nueva división en el continente. A esa conclusión llegó ayer la Unión Europea, después de que la cifra de desempleo en la eurozona alcanzara una marca histórica.
El desempleo en los 17 países que utilizan el euro aumentó en noviembre al 11,8 por ciento, con un total de 18,8 millones de desempleados, la mayor cifra desde que fue adoptada la moneda única en 1999, de acuerdo con la oficina de estadísticas de la Unión Europea.
El índice para las 27 naciones de la UE fue del 10,7 por ciento, más que el 10 por ciento de hace un año. El número de desempleados en toda la UE superó los 26 millones de personas. En el bloque económico hay 500 millones de habitantes.
Pero la tendencia no es uniforme. El desempleo está creciendo principalmente en los países del sur de Europa, donde las preocupaciones de los mercados internacionales por las excesivas deudas públicas han obligado a los gobiernos a implementar duras medidas como reducir el gasto y elevar los impuestos. Pero, la reducción de salarios y pensiones ha mermado el consumo y ha llevado a los países a la recesión.
Laszlo Andor, comisario de Empleo de la UE, dijo que el impacto desigual de la crisis podría crear una brecha: "Está surgiendo una nueva división entre países que parecen atrapados en una espiral sinfín de fracasos, rápido crecimiento del desempleo y la erosión de los ingresos disponibles, y aquellos que hasta ahora les ha ido bien, o al menos han resistido".
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