Para el bochorno de ayer apenas fue una buena zambullida en las aguas del Centro de la Tierra. Afuerita, antes de dejarse tragar, esperaban los Villada que no se creían que por fin estuvieran de primeros en la fila.
La emoción no era tanto por la velocidad, sino por una caída que los llevaría a salpicar agua para todos lados. Llegaron al Parque Norte desde las 5:45 a.m. para ubicarse bien y asegurarse el ingreso; después de dos intentos, la tercera, se prometieron, sería la vencida.
Es que la cola en este espacio de la ciudad es larga por estos días de vacaciones, en los que con la última cuenta de servicios públicos las familias de los estratos 1, 2 y 3 pueden ingresar gratis. Pero como el cupo es limitado, hay que ponerse las pilas y hasta hacer varios intentos, contó Diana Villada.
Como Dayana Saldarriaga, de cinco años, no podía entrar al Viaje al Centro de la Tierra, se paró en la reja a esperar a que el carrito en el que iban los Villada cayera por el último túnel de la atracción para mojarse con esa ola que se formaría. "Hace mucho calor y yo solo puedo montar en carritos, caballos y aviones".
Otras le huyeron al agua para que no se les dañara el peinado y se dedicaron a retocarse el brillo de los labios y a tomarse fotos, con poses de reina, cerca del Blue Fire , una especie de montaña rusa en forma de ocho.
"Muy miedoso eso", repetía Valeria, de siete años, que mientras comía bombón, pensaba con su abuela Lucía a cuál juego mecánico se le medirían más tarde.
Los diez integrantes de los Luján, no alcanzaron a entrar, y Yuliana y Vanesa perdieron la puesta de la camiseta del Nacional que creyeron les daría suerte. Pasaron la pena con bolis y raspado y quedaron en volver a intentar otro día. "No perdemos la esperanza. Es que la gente está muy animada", afirmó Óscar Julián.
Para no perder el viaje hasta allí, muchos se fueron para Explora. La fila también estaba larga, porque la opción por estos días para estratos 1 al 3 es la misma: llevar la última cuenta de servicios; en promedio, ingresan unas 500 personas al día.
Pero, antes de entrar o de irse, pasar por esa especie de duchas de las que salen goteras refrescantes fue la decisión de los más acalorados. Otros hicieron una parada más en el Parque de los Deseos para meterse a los chorros. Mariana ya tenía las colitas del pelo destilando agua y Valeria la piel de gallina de tanto mojarse.
Agua para refrescar y desordenarse. Así son las vacaciones.
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