En investigación periodística se acostumbra dudar de todo. De lo único que no duda Giannina Segnini, ganadora del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo, Reconocimiento a la Excelencia, es de su reto de seguir esculcando en "mares de datos" para denunciar la corrupción en su país y elevar la calidad del oficio de informar y de su aporte al mejoramiento de las democracias latinoamericanas.
Acaba de fumar un cigarrillo en la Plaza de la Libertad, en pleno centro de Medellín. Su abuelo es caleño y por eso dice que en Colombia se siente como en casa. Aunque se declara algo ermitaña, le es imposible ocultar la alegría que le traen el premio y el encuentro con colegas de tantos países.
Ella, dice, nunca ha planeado nada en su vida y no entiende cómo se desató su proceso profesional, que no es tan calculado como parece. "Es esforzarse sin pensar qué obtendría a cambio y poner la atención, el foco, en las convicciones. Así llegan las oportunidades".
Giannina ha tenido que enseñarles a sus tres hijos, de 14, 22 y 25 años, una gran autonomía para poder dedicar sus esfuerzos a un campo del periodismo absorbente y riesgoso. "Ahora es más fácil, pero cuando estaban creciendo fue complicado. Hice el experimento de inculcarles independencia y me funcionó. Son centrados y exitosos". Hablamos del oficio –le propongo-. Hablemos –me responde sin titibueos.
Qué sensación tienes, a propósito de un premio como este…
"Muy honrada, muy agradecida. No me lo esperaba. Estos días, desde que me avisaron, he estado procesándolo y llego a la conclusión de que es feliz, pero que implica sobre todo una gran responsabilidad. Lo que hemos hecho es un referente para las nuevas generaciones de periodismo y eso no se puede perder de vista".
Cómo funciona la Unidad de Investigación en La Nación de Costa Rica…
"Empezamos hace casi 20 años (1994). Y era eso, "la unidad", porque estaba yo sola. Poco a poco fuimos creciendo, fue un proceso difícil. Convencer a los dueños del diario y a los editores fue paciente. Al principio hubo que trabajar tiempo doble, tiempo libre, fines de semana, para poder convencer a los editores de que valía la pena. Al inicio manejamos los métodos tradicionales de investigación. Muy centrados en documentos. Pero desde 2005, iniciamos con un equipo interdisciplinario que involucra a ingenieros de sistemas y geógrafos… un equipo multidisciplinario para el análisis de datos. Así se potenció un trabajo muy distinto al del tradicional lobo solitario de investigación".
Sufrieron la incomprensión de otros colegas que ven a los periodistas de investigación como "una élite"…
"Siempre. Siempre. En la redacción es difícil de entender cuando hay colegas dedicados a la cobertura diaria. Pero hemos sabido manejar un balance en términos de producción y no nos quedamos meses en una investigación. Mantenemos hasta tres pantallas para hacer trabajos de corto, mediano y largo plazos. Trabajamos duro".
En su redacción está clara la importancia de este trabajo, hay recursos, apoyo…
"Tenemos la fortuna de tener el apoyo y el espacio del diario para ir creando y evolucionando este proceso. El modelo implica ahora que además de lo que se hace tradicionalmente le agregamos la consolidación de grandes volúmenes de bases públicas de datos".
En qué consiste eso de "Inteligencia de Datos"…
"Es un experimento, un laboratorio. En esto nadie tiene la última palabra. Es innovador: en vez de concebir un tema, a partir de la tradicional hipótesis y salir a buscar los datos, ahora estamos es acumulando datos, información, y a partir de interpretarlos y releerlos planteamos temas. No es abandonar la definición de un tema, al viejo estilo, pero sí hay un cambio al explorar datos y, a partir de allí, emprender rutas de investigación. A veces ni siquiera sabemos qué vamos a encontrar".
De qué manera incorporan a la investigación las nuevas tecnologías y las redes sociales…
"Tratamos de incorporar esas nuevas herramientas desde el proceso de recolección de datos y sus fases, cruzamiento, análisis, hasta su publicación final. Incluso, acudimos a robots básicos para rastrear en la web, sobre todo en la noche. Procesamos esa información, la limpiamos, y después de su análisis pasamos al trabajo de campo, las entrevistas, la verificación. Y hemos ensayado cuatro niveles de lectura: un producto digital que funcione en todas las plataformas, videos cortos, gráficos animados, nota tradicional, la ampliación interactiva en concurso con la audiencia, invitándola a construir su propia versión o interpretación de la historia, y el nivel más completo para quienes quieren ver todos los insumos que utilizamos y "sus costuras", en un acto de transparencia con la audiencia".
Cómo concilia el estilo tradicional del periodismo de investigación, de textos de largo aliento, con las demandas de información más instantánea y breve de la gente joven…
"Tratamos de acudir a las redes, permanentemente, sobre todo para crear expectativa cuando vamos a publicar alguna investigación importante. La investigación, hoy, debe tener una presentación amigable para que un esfuerzo de meses se vea recompensado con buen tráfico. Esos textos largos incomprensibles, infumables, hay que cambiarlos por propuestas atractivas con diseño y funcionalidad".
De dónde le sale a una mujer esa pasión por este periodismo que requiere cansar las posaderas y el cerebro leyendo documentos y analizando datos…
"Desde pequeña me sentí atraída por el periodismo y por la física. Empecé a estudiar física y luego me di cuenta de que lo mío era el periodismo. Y nunca imaginé un periodismo que no fuera de investigación. Trabajaba en el Registro Nacional y me ofrecieron periodismo de cobertura diaria y dije que si me iba debía ser para investigar. Lo dije confiada, aunque en esa época no existía en mi país, y en La Nación me hicieron la oferta".
Costa Rica es un país de pocos conflictos, de imagen apacible, ¿qué hace allí un periodista de investigación?
"Esa concepción es real. Nos hacen bromas sobre lo que es noticia en nuestro país. En los otros países pasan cosas gravísimas todos los días, pero esa es precisamente nuestra gran fortuna: no estar agobiados por la vorágine informativa, por ejemplo, de Colombia o México. Si fuese así tal vez no nos hubiese sido posible ver otras cosas que no son tan obvias. Pero como en todos lados, siempre hay redes y estructuras que se aprovechan de los recursos públicos".
Dos expresidentes y un alcalde en la cárcel por cuenta de sus investigaciones. Qué tal la seguridad…
"Costa Rica es tranquilo, pero en 2004-2005 tuve seguridad por varias amenazas que recibimos y de las cuales no pudimos ubicar el origen. Me retiraron la seguridad y al día siguiente entraron dos personas con el rostro tapado a mi casa y se robaron mi computadora. No me mataron porque no quisieron. Fue un punto de quiebre. Pero no pudimos saber de dónde vino la agresión. Pasé tres años como Jefe de Redacción, bajando el perfil, y luego volví otra vez a lo mío".
Hoy (ayer) un día de esos irrepetibles y felices, con la imagen de García Márquez gravitando…
"En Colombia estoy como en casa, mi abuelo es caleño. Tiendo a ser muy ermitaña, pero aquí, junto a la familia del periodismo iberoamericano, estoy relajada y feliz. Es abrumador y grande el peso de Gabo, pero aquí estamos renovando el compromiso".
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