Eran tan igualiticos que hasta la misma mamá los confundía. Ahora, la única forma de distinguirlos es por el uniforme y los números con que compiten en el Ponybaloncesto.
Son los gemelos Sebastián y Santiago Pino Sánchez, integrantes de los quintetos de las Escuelas Populares del Deporte y de la Escuela de Iniciación Deportiva de la misma entidad, que se encarga de enriquecer el semillero deportivo de Medellín.
Ambos juegan al baloncesto y nunca estuvieron interesados por el fútbol, para elevar sueños de llegar lejos con su deporte.
Ellos son parte de la genuina representación del corregimiento de San Antonio de Prado, como quiera que fueron los únicos representantes de allí que pasaron la convocatoria realizada por las Escuelas de Iniciación del Inder.
En el físico son bastante similares, pero el motilado, además de los colores que visten, permite distinguirlos.
En este torneo que disputan, siempre han estado pendientes el uno de otro e incluso se hacen barra desde las tribunas del coliseo Iván de Bedout.
"Cuando nos enfrentamos sabemos que en la cancha no hay hermanos. En esto es que gane el mejor", relata Santiago, quien es el de las cifras "más bajas": calza 38 y mide 1.65, a diferencia de su hermano que "pisa" 40 y es dos centímetros más alto.
Y aunque así puede ser la relación deportiva entre ambos en la cancha, siempre prima en ellos, coinciden, el juego limpio, porque sus metas son elevadas. Se han esforzado para ser algo más que los gemelos Pino Sánchez.
Pico y Placa Medellín
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