El batacazo por el cierre que le dio Venezuela a las confecciones y a los textiles colombianos ya se lo dieron los empresarios del país.
Es verdad que las cifras de exportaciones cayeron unos 500 millones de dólares con respecto a 2008, cuando se vendieron 2.000 millones de dólares, pero ahora la industria textil colombiana mira más allá de las fronteras del Orinoco.
Eso dice María del Mar Palau, directora del Cámara Textil de la Andi, quien sostiene que mal que bien, el bloqueo del país vecino hizo que los grandes, pequeños y medianos empresarios pensaran estratégicamente para llevar las ventas a otros clientes que estaban en los anaqueles del olvido.
Las exportaciones a otros países de América Latina como Chile, Perú, Ecuador y Centroamérica fueron el primer paso, para luego ir más allá del Océano Atlántico y llegar a Europa y Asia Pacífico. Todo esto teniendo en cuenta el mercado interno, que estaba descuidado.
"El mensaje es que sí estamos dando un salto mucho más sólido y no un salto al vacío como todos creíamos que iba a pasar después de Venezuela", asegura Palau.
Menos volumen, más calidad
El análisis prospectivo de la industria textil dice que se está enfocando en diversificación de mercados, nuevas oportunidades, productos de más valor agregado, líneas más premium y la creación de marcas propias.
"Cuando los empresarios estaban en posición cómoda no pensaban más allá de lo estratégico. Había posiciones de demasiada opulencia y de demanda de productos, todo por culpa de Venezuela. Hoy los empresarios al sustituir ese país, con pasos importantes, vamos en la dirección que toca, veo que los empresarios piensan mucho más", recalca Palau.
Por eso señala que el país vecino dejo de ser una preocupación como mercado, que genera pérdida de capital de trabajo, pero se sustituyó ese vacío financiero con las naciones ya mencionadas.
La directora de la Cámara Textil de la Andi agrega que no es que la industria ya salió del momento crítico. No, todavía persiste, pero ya se ve un horizonte más despejado y 2010 es un año de transición para dar un paso adelante hacia las ventas no en volumen, pero sí en calidad.
Los números de la agremiación señalan que comparativamente hay un avance en ventas. Mientras en 2002 la cadena exportaba 500 millones de dólares hoy la cifra llega a los 1.500 millones de dólares.
"Hemos perdido exportaciones, de eso no hay duda y son del 50 por ciento porque Venezuela pesa, pero hemos recuperado parte con el mercado nacional con más fuerza. El tema del control al contrabando ha ayudado pero sí se buscan estrategias más claras en Europa del Este, países de Asia Pacífico con propuestas de menos volumen pero de más diseño. El caso de Onda de Mar es significativo porque vende a 44 países. El futuro cercano lo vemos de esta forma: no es negocios de volumen sino nichos de mercado y en este asunto hay un enorme avance", apunta Palau.
Con este análisis claro, la industria pasó la página de las ventas a Venezuela y estratégicamente planea salir al mercado con productos diferentes. No el cargazón de antaño porque eso no es lo que demanda el mundo. La industria textil ya lo sabe.
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