Desconocemos si en el momento de decirlo, el presidente de Bolivia, Evo Morales, había masticado más de la cuenta hoja de coca o si es que se le está pegando la "inteligencia" de su homólogo, Hugo Chávez.
Del primero lo decimos porque resulta algo descabellada la tesis según la cual los alimentos transgénicos producen calvicie y provocan desviaciones hacia la homosexualidad. Pero no sólo eso. Evo se metió hasta con los pollos. Dice que cuando son engordados con hormonas femeninas o alimentos modificados, los hombres que se comen esos pollos tienen desviaciones en su ser como hombres". Y lanzó una amenaza igual de descabellada: en 50 años todo el mundo será calvo.
Ojalá Chávez no desate una guerra por eso, porque ha dado síntomas de querer hacerlo a nombre de las iguanas. Chávez dice que hay algunos de estos animales entrenados por sus enemigos para provocar daños en las centrales de energía de Venezuela.
Como dirían los chiflados de El Chapulín: "La gente dice que estamos locos, Lucas".
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