Muchas cosas, buenas casi todas, se han conjugado este año para que el deporte colombiano tenga un lucimiento increíble, desde todos sus frentes, a tal punto de que hoy podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que estamos viviendo un gran Dorado.
Gobierno, dirigentes, deportistas, entrenadores, infraestructura, competencias internacionales, resultados, presupuestos, entre otros aspectos, se han unido para sacar adelante el deporte del país en lo que podría ser el acelerón de último momento.
Muchas pueden ser las causas del nuevo fenómeno. Ya no son hechos aislados. Todos parecen encadenados y dispuestos a triunfar.
Uno de esos factores es el nuevo perfil del deportista colombiano que, afortunadamente y gracias a la experiencia de años de fracasos, ha cambiado en forma positiva. Gracias a ello, por ejemplo, el país no solo exporta futbolistas, sino voleibolistas, beisbolistas, ciclistas, golfistas, pilotos de motos y autos, entre otras disciplinas.
El trabajo mental es otra ganancia, así como la utilización de nuevas tecnologías, la capacitación de los entrenadores y la presencia de dirigentes en entidades internacionales que han hecho más competitivo y cotizado al atleta criollo en general.
Punto aparte merece la aparición de deportistas de élite en disciplinas poco tradicionales que han tomado una fuerza inusitada. Sin embargo, hay cosas que aún están sueltas, incluso a nivel mundial, como son el dopaje y la tecnología.
La lucha ante la ayudas prohibidas es y será un dolor de cabeza. El dopaje genético es del que se habla hoy y quienes lo hacen vislumbran su llegada con fuerza. Pero la brecha, por medio de los controles, se cierra cada vez más, así los resultados tarden como en el reciente caso del ciclista Lance Armstrong a quien, después de muchos años, lo desconocieron como campeón de siete tours de Francia al descubrirle su metódico y continuado dopaje.
Mientras, la tecnología continúa revolucionando el deporte al darle más herramientas a los atletas para elevar su desempeño y estar en igualdad de condiciones. Y aunque la mayoría de las disciplinas ha tomado sus ayudas para mejorar, el fútbol -deporte universal- las empieza a adoptar a regañadientes.
Y justamente sobre esta última disciplina, Colombia atraviesa, quizás, su tercera gran etapa en lo que a la Selección de mayores se refiere tras lo logrado antes de Italia-90 y E.U.-94. Su proceso para retornar a un Mundial va en firme y con una renovada camada de jugadores, ahora con más experiencia gracias a la vinculación a equipos de Europa, donde han aprendido a ser más profesionales.
Los invitamos, entonces, a este repaso en el Especial Temático de Deportes 100 años EL COLOMBIANO, que ratifica la senda del gran Dorado del deporte nacional.