Una casa que invita a reconciliarse con el verde y la tranquilidad del campo, donde el agua y el paisaje son protagonistas. La simbiosis perfecta entre los materiales de última tendencia como el metal y el vidrio, con otros tradicionales como la piedra, son la impronta de este proyecto de vivienda.
La casa, situada en el Oriente antioqueño, posee una particularidad: son dos en una.
Está rodeada de verdes praderas con vacas y otros animales domésticos que le dan al entorno campestre un encanto especial.
La idea de la dueña era ocupar la casa principal y que sus hijos ocuparan la de huéspedes. De esta manera, se logró uno de los objetivos de la clienta, lograr cierto nivel de independencia y al mismo tiempo de cercanía con el resto de su familia.
Al contrario de la casa principal, que solo posee una planta, la de huéspedes está estructurada en tres niveles. Lo primero se debió a una petición expresa de la dueña, que quería una vivienda sin escaleras.
En cuanto al lote, el arquitecto Jorge Escobar, de la empresa Huella Arquitectónica, explica que se trataba de un lote alargado, no muy ancho. Por eso se dispuso la casa de manera paralela a la quebrada y a la vía principal.
"La idea que teníamos era que la casa del mayordomo estuviera al frente para tener un mayor control sobre los invitados y generar un factor sorpresa, de manera que el visitante no se encuentre con la puerta principal".
La piedra buenaventura, que se caracteriza por la variedad de tonalidades, fue el elemento vinculante entre ambas construcciones, estas se comunican a través de un corredor. La pizarra también está presente en algunos detalles interiores como una plataforma que levanta la chimenea y la barra de la cocina.
Otro aspecto que realza la piedra buenaventura es que se dispuso en junta perdida, con diferente modulación y piezas de distintos tamaños, lo cual le da movimiento y ligereza.
Entre el rumor del agua
Como parte de la integración con la naturaleza que define todo el proyecto, se construyeron varios espejos de agua. El sonido que esta produce acentúa la sensación de tranquilidad y armonía del entorno.
La iluminación es otro elemento fundamental en la construcción. Se incluyó una serie de luces cartageneras que contribuyen a crear una atmósfera especial. También se instalaron varios reflectores en la parte exterior y en las jardineras que le dan un efecto dramático a la casa en la noche.
En el día, puede gozarse de iluminación natural en todos los espacios de la casa gracias a las enormes vidrieras.
Materiales que se complementan
Las cocinas de ambas casas son abiertas, ya que para los dueños es un espacio importante en celebraciones y reuniones sociales.
Escobar explica que el proceso de construcción fue más complejo que el de diseño, debido a la mezcla de materiales, que implicaba una transición entre el metal y el ladrillo de cerramiento con revoque y pintura. "La intención era que se viera que la estructura era metálica", afirma el arquitecto.
Elementos como el techo en algarrobo y la apertura total al paisaje, son dos de los aspectos que destacan en el proyecto.
Se trata sin duda, de una casa que sorprende por su acertado manejo de la volumetría. La fachada en blanco y negro, los amplios ventanales y el espacio interior se conjugan en una estética que funde la arquitectura contemporánea con la belleza campestre [P]