En la salida y en la llegada de la etapa trece que le permitió a Mark Cavendish subir otro escalón hacia la gloria, el más asediado era el urraeño Rigoberto Urán.
Eso contaron los medios italianos y colombianos que están en la competencia, en la que ayer se dio el canto del cisne (final de la alegría de los embaladores como Cavendish).
"Estoy fuerte y contento de tener salud. El Giro ha sido muy duro por el cambio de clima constante. Es una pena el retiro de Bradley Wiggins y esto será en el día a día", les comentó Urán a RAI y a Mundo Ciclístico.
Pero el ambiente, antes de la partida, era igualmente de incertidumbre por la no partida del actual campeón Ryder Hesjedal (Garmin) y de Wiggins, a quien finalmente un problema respiratorio le puso final a su participación. Ahora su mira está puesta en el Tour de Francia, al que irá a defender el máximo cetro, le dijo a AP.
Sobre la ida de Hesjedal poco se dijo, pero el canadiense dejó su antojo. "Construí toda mi temporada alrededor del Giro y llegué sintiéndome muy bien, pero sufrí desde la crono. Tengo un virus que da vueltas, las alergias severas, o el ir demasiado a tope en la contrarreloj me pudieron afectar", anotó el canadiense a biciclismo.com
Otra especulación previa era si Mark Cavendish (Omega) podría ganar su cuarta etapa, lo que en un supremo esfuerzo de 300 metros, sumó en un remate, en el que incluso empujó con su fuerza a Leonardo Fabio Duque (Team Colombia), quien también estuvo en la puja final.
Esa incertidumbre de la salida y la llegada, posterior al viaje de 254 kilómetros, entre Busseto y Cherasco se trasladó a los hoteles en la noche, por la cercanía a la primera jornada alpina, la que tiene dos escaladas en la etapa 14 entre Cervere y Bardonecchia, sobre 168 kilómetros.
"Yo tengo fuerzas e ido Wiggins son varios los rivales: Cadel Evans (BMC), Urán (Sky) y Michel Scarponi (Lampre). Yo tengo que atacar para poder ganar mi etapa", dijo un fortísmo líder, el italiano Vincenzo Nibali, que mira especialmente de reojo a Rigoberto Urán, sobre quien asegura: "tengo que cuidarme de él porque está corriendo bien. La general sigue siendo ajustada, con Evans cerca. Scarponi también lo hace bien", anotó El Escualo.
Una mala para Colombia, además del abandono de Dalivier Ospina, fue el rezago de Edwin Ávila, Róbinson Chalapud, Cayetano Sarmiento y Wilson Marentes, quienes ayer perdieron 16.36.
Pero anoche todos miraban hacia el cielo, a ver si seguía el sol de ayer, y cómo pinta el firmamento, rumbo a los Alpes, con algunos de los escarabajos en estado de ansiedad.
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