Puede que Mickey Mouse no envejezca, pero su carné de identidad asegura que ayer cumplió 80 primaveras, toda una vida dedicada a arrancar sonrisas entre los más pequeños, aunque para ello, tan coqueto él, se haya retocado las orejas, la nariz o los ojos con el paso del tiempo.
Este pequeño roedor, muy aficionado a los pantalones cortos de color rojo, las zapatillas amarillas y los guantes blancos, con su sempiterna sonrisa clavada en el rostro, es el personaje por excelencia de Walt Disney, y apareció por primera vez en un cine de Nueva York, donde se exhibió el cortometraje Steamboat Willie, el 18 de noviembre de 1928.
Mickey servía a bordo de un barco de vapor comandado por su némesis, el malvado capitán Pete Pata de Palo, que lo confina a pelar patatas cuando descubre el gusto del ratón por la música.
Esa historia fue la primera que se distribuyó, aunque no la original. Antes se habían creado Plane Crazy y Gallopin Gaucho, ambas mudas, que no se estrenaron hasta más adelante.
En aquella época, sus ojos eran dos puntos negros; sus orejas eran largas en vez de redondas; su nariz, más respingona y su tez era blanquecina, en vez del rosado que comenzó a adquirir a partir de 1935.
Para entonces, Mickey ya había pronunciado sus primeras palabras: "Hot Dogs!" (¡perritos calientes!), en The Karnival Kid (1929).
El ratón más famoso del mundo, al que originalmente puso voz el propio Disney, es hoy todo un icono de la cultura estadounidense y la imagen de uno de los grandes imperios históricos de la mercadotecnia mundial, tras aparecer en decenas de películas (Fantasía, 1940, posiblemente la más recordada) cortometrajes y capítulos de televisión.
Hoy día aún se mantiene en la parrilla de televisión a través de la serie The Mickey Mouse Clubhouse, realizada con animación digital y emitida por el Disney Channel.
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