El Perú turístico no es solo Machu Picchu, Cuzco o las imponentes montañas de los Andes. El norte de ese país se volvió una zona apetecida para turistas que buscan conocer de la historia de antiguos pueblos y degustar de su cocina, una de las mejores del mundo.
Por eso desde hace algunos años, el Gobierno peruano impulsa con gran fuerza el circuito del norte del país para así sumarles turistas a sus tradicionales destinos.
"Queremos que se conozca todo el potencial que tiene el norte del Perú, la zona de la costa que ofrece unos lugares hermosos y de gran valor arqueológico", dice Christian Jara, de Prom Perú, entidad oficial que promociona al país ante el mundo.
De ahí que visitar las ciudades de Chiclayo y Trujillo, y conocer todo la majestuosidad de las culturas Lambayeque, Moche, Sicán, Chimú y Sipán, es una experiencia inolvidable para quienes gustan del turismo histórico.
Al llegar a Chiclayo, una hora en avión desde Lima, lo recibe una ciudad tranquila rodeada de hallazgos descubiertos apenas en las últimas cuatro décadas.
Allí, a menos de una hora de viaje por tierra, está el imponente complejo de 26 pirámides de Túcume, hallazgos respaldados por un muy bien organizado museo de sitio que muestra los avances de la cultura Lambayeque y su figura máxima, el mítico Naylamp.
En un clima seco propio de la zona desértica del norte peruano, los viajeros encuentran con el Bosque de Pomac, localizado a 35 kilómetros de Chiclayo.
En este complejo arqueológico se aprecian las pirámides que levantó la cultura Sicán, descendiente del pueblo Mochica o Moche, civilización que pobló el norte peruano entre los años 800 y 1.300 después de Cristo. Este hallazgo fue excavado por primera vez en 1978 por el japonés Izumi Shimada.
También en Chiclayo, los turistas pueden visitar el que, para muchos, es un destino imperdible en un viaje a Perú: Huaca Rajada, lugar donde fue descubierto el Señor de Sipán.
En este sitio está la representación en el lugar exacto de la tumba donde fue encontrado, por el arqueólogo peruano Walter Alva, el que para la comunidad científica es uno de los hallazgos más importantes de la historia en América.
"En todo el mundo se reconoce ahora que hay un antes y un después del hallazgo de Sipán", dice el arqueólogo Alva.
Después de visitar la tumba hay que ir al Museo de las Tumbas Reales de Sipán. Allí, en uno de los mejores museos del mundo, según las revistas especializadas, están todos los tesoros encontrados en la tumba del Señor de Sipán y en otras aledañas al mismo descubrimiento.
Tras este periplo, un viaje en auto de hora y media lo lleva a un mítico lugar: el Complejo Arqueológico El Brujo. Este es un lugar utilizado ancestralmente para ritos chamánicos donde se levanta una gran pirámide en honor a la Señora de Cao. Allí también están las huacas Prieta y Cortada y un museo de sitio abierto en 2006.
Ya en Trujillo, las pirámides del Sol y la Luna muestran el esplendor de la cultura Moche.
Cerca de Trujillo también se pude visitar el Complejo Arqueológico de Chan Chan, allí está ubicado el Palacio de Nik-an, un lugar esplendoroso lleno de plazas ceremoniales.
Para finalizar el recorrido, es un acierto apreciar un gran espectáculo en las playas de Huanchaco. Allí se pude ver la pesca artesanal en los Caballitos de Totora, embarcaciones para una sola persona fabricadas a mano con palma tripuladas por expertos pescadores que sacan para sus familias lo mejor que da el Pacífico peruano.
Esta es una visita que se puede hacer en menos de una semana y que, sin duda, le entrega a los viajeros lo mejor de un viaje a destinos poco conocidos y con gran valor arqueológico y gastronómico.
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