La tensión social se adueñó ayer de Venezuela tras el esmero del oficialismo por dar inicio al Gobierno de Nicolás Maduro, quien fue ratificado ayer en el cargo por la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, que negó la posibilidad de recontar los votos tras la petición hecha por el opositor Henrique Capriles.
Capriles redobló ayer sus esfuerzos por resaltar lo que considera una falta de legitimidad en la sucesión del presidente Hugo Chávez y llevó a las calles a miles de personas en un cacerolazo para protestar por la toma de posesión.
"Esta crisis que hay en el país se resuelve contando voto a voto, así tiene que ser la democracia, la democracia no puede ser esconder una caja, la democracia no puede ser desaparecer unos papeles. Hasta que no se cuente cada voto, auditoría de todo, hay un Presidente ilegítimo y así lo denunciamos al mundo", advirtió ayer Capriles.
La petición del reconteo de votos fue respaldada por la Casa Blanca y por el grupo de 43 observadores internacionales invitados por la opositora Mesa de la Unidad Democrática, quienes aclararon que el permitir dicha auditoría no supone poner en duda el resultado.
Sin embargo, la respuesta de Lucena fue contundente. "Es decisión de Capriles no aceptar los resultados, pero hay un estado de derecho que debe respetarse", afirmó.
Al respecto, el politólogo venezolano Alberto Aranguibel consideró que "se asume que este proceso debe evaluarse por las circunstancias atípicas que lo rodearon, pero hay que resaltar que triunfó una democracia que es modelo mundial. El comportamiento de Capriles lo deja mal parado, más cuando él obtuvo una diferencia mucho menor al ganar la gobernación de Miranda a Elías Jaua ", afirmó
Sin embargo, Capriles no bajó el tono de las acusaciones y llamó a las venezolanos a protestar hoy frente a las oficinas del Consejo Nacional Electoral, a quien exigió no reconocer a Maduro. Felicitó además a la mayor parte de las Fuerzas Armadas por tratar de asegurar unos comicios limpios, aunque alertó sobre la detención de varios de ellos en todo el país.
"Tengo información de miembros de nuestra Fuerza Armada, militares de nuestra patria, que están a esta hora detenidos, que han sido puestos presos porque en el día de ayer exigían el cumplimiento de la Constitución", dijo el Gobernador de Miranda.
Poderes en pugna
El ambiente de tensión en un país dividido entre dos visiones de país no bajó ayer tras conocerse el último boletín electoral del Consejo Nacional Electoral (CNE).
El informe modificó levemente los números, otorgando a Nicolás Maduro el 50,75 por ciento de los votos, y a Capriles el 48,98 por ciento, en el mismo momento de la proclamación de Maduro, coreado por cientos de venezolanos con el grito "¡tenemos presidente…".
De inmediato, cientos de venezolanos se lanzaron a las calles, adelantándose en cerca de cuatro horas al "cacerolazo que se oiga en todo el mundo", convocado por Capriles.
"En Altamira, al sureste de Caracas, hay ya una importante concentración; hay otra al este, alrededor del centro financiero y una más en la avenida Libertador, en donde hay riego de choques con los militares que acordonaron la vía", relato a este diario el escritor venezolano Jesús Nieves.
Nieves resaltó el hecho de la falta de entusiasmo entre una parte importante de los electores chavistas, quienes, según él, también quieren saber si hubo fraude.
No obstante, para Aranguibel, la falta de entusiasmo y el bajo nivel de votación que obtuvo Maduro, en comparación con Chávez, no se debe a que el chavismo pierda fuerza sino a la diferencia entre ambos líderes. "El logro de Maduro está signado por la muerte del comandante Chávez, pero más que un retroceso, eso demuestra que Chávez era un ser extraordinario, atípico", dijo.
Intimidación
Aunque en elecciones anteriores hubo fuertes críticas al Plan República, con el que las autoridades buscan asegurar el orden durante las elecciones, el general (r) del Ejército venezolano y exministro de Defensa, Fernando Ochoa Antich, aseguró que la milicia "no tuvo una participación muy activa dentro de los centros de votación".
Sin embargo, la diputada opositora María Corina Machado, aseguró que entre las más de 3.200 pruebas de irregularidades con las que cuenta la oposición, se suma el amedrantamiento a los testigos en las mesas y la acción de "grupos irregulares armados afectos al Gobierno" que afectaron el funcionamiento normal de algunos centros.
De hecho, Carolina, una jóven venezolana que solicitó que se protegiera su identidad, relata que se volvió normal en Venezuela ver hombres armados que se mueven en moto amedrentando a la gente.
"Hoy (ayer) esto es un caos. En principio no había nada de trafico, pero tras la ratificación de Maduro, se empezó a escuchar el ruido de las cacerolas en las calles y en los edificios, mientras la gente pitaba desde sus carros. Pronto las calles se llenaron de motorizados civiles, armados y organizados que amenazan a la gente", rememoró Carolina.
La joven añadió que los enfrentamientos entre protestantes y miembros de la fuerza pública, en la que fue recurrente el uso de gases lacrimógenos y balas de goma, hizo que muchos temieran ir a trabajar.
La situación obligó a Henrique Capriles a llamara a la calma cerca de las 7 de la noche (6:30 p.m. en Colombia), faltando una hora para que se cumpliera la cita del cacerolazo convocado por él.
"Nosotros nunca podemos ponernos del lado de la violencia. Les pido a todos los venezolanos que no nos dejemos sacar del camino de la paz y el respeto a la Constitución", solicitó.
Presión a empleados
Las denuncias sobre la presión a los empleados del Gobierno para que voten por el candidato oficialista, bajo amenaza de perder sus empleos, sonaron también ayer, al igual que en pasadas elecciones.
Pero las redes se llenaron de videos y fotos de militares sacando urnas electorales de los camiones para ser quemadas o personas con varias cédulas de ciudadanía ubicadas cerca de los centros electorales.
"Hubo casos de voto múltiple, pues la tinta no era indeleble; de voto asistido, en el que obligaban a personas a votar observados por otro, y de bloqueo a la auditoría ciudadana. Calculamos que todo ello tuvo un impacto superior a los 500.000 votos, 100.000 de ellos de ciudadanos colombo-venezolanos a quienes se les impidió cruzar la frontera", denunció Corina Machado.
Por otro lado, en la búsqueda de respuestas a la pregunta de por qué el chavismo siempre logra hacerse con el poder, el general Ochoa Antich recordó las reiteradas denuncias de la injerencia del Gobierno de Cuba en Venezuela, lo que explica en parte la fuerza del chavismo.
"Hay cubanos en muchas instituciones venezolanas y mucha cercanía entre ambos gobiernos. Muchas estrategias del Gobierno fueron diseñadas por los hermanos Castro", dijo el militar, y añadió: "no veo una solución política. La debilidad de Maduro como líder es indiscutible, así como la ilegitimidad del proceso".
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