Cuentan que el presidente Uribe Vélez estaba en Caracas para visitar a su homólogo Hugo Chávez y cuando pasó por el parque donde está la estatua ecuestre de Bolívar, sintió que el Libertador lo llamaba. El presidente se acercó y el general Bolívar le dijo:
-Presidente Uribe, me dicen que usted está haciendo una gran presidencia en Colombia combatiendo la subversión. Y me dicen también que tiene en su finca El Ubérrimo unos caballos estupendos de Paso Fino. Yo estoy cansado del trote fuerte del Palomo sobre el cual llevo cabalgando 200 años. ¿Usted por qué no me regala uno de sus bellos caballos?
-¡Eh, ave María, señor Libertador! Con el mayor gusto le regalo el mejor de mis caballos. Será un honor para mí.
Al llegar al Palacio de Miraflores le contó Uribe a Chávez lo que le había pasado con la estatua y Chávez se encabritó y le dijo:
-Apuesto a que esa es otra de sus mentiras y patrañas. El Libertador no me ha hablado a mí, que soy su hermano y paisano, para venir a hablarle a usted. Acompáñeme para ver.
Salieron los dos presidentes y al llegar al parque, le dice Bolívar a Uribe:
-Álvaro, le dije que me regalara un caballo, no una mula.
Hay gente que no entiende y su terquedad los lleva a cometer errores o a echar por tierra los actos de un buen gobierno. Este cuento de mi amiga Nuria Zapata y Oliverio, me sirve para empezar, aunque todos sabemos que ni las estatuas, ni las mulas hablan.
El presidente Uribe objetó el proyecto de ley que fortalecía el control fiscal territorial, ratificando la autonomía de las contralorías departamentales que ya habían descansado de la persecución de la famosa Ley 617 de octubre del 2000, pues la ley de presupuesto, la 1151 de 2007, les había asegurado un 2,2 por ciento de los presupuestos departamentales y el control de los entes descentralizados territoriales, con la participación de un 0,2 adicional en sus presupuestos por cuentas de auditaje.
La maléfica intervención de la señora Ana Lucía Villa Arcila, que hace años viene oponiéndose al desarrollo de Antioquia desde la dirección de Apoyo Fiscal en el Ministerio de Hacienda, y se ha opuesto al aumento del presupuesto de las contralorías, es muy posible que haya influido en la decisión presidencial de objetar esa ley que hubiera fortalecido la independencia de las contralorías.
El apoyo que se les quita a las contralorías, lo ganaría la Contraloría General de la República, que mientras más grande se vuelva, más paquidérmica, lenta e ineficaz será. ¿Se imaginan ustedes que para fiscalizar las entidades oficiales del Departamento de Antioquia y todos sus municipios tuviéramos empleados bogotanos revisando cuentas? ¿Creen ustedes que la Contraloría General de la República, manejada hoy por Julio César Turbay Quintero, pueda ser menos politiquera y más eficiente que la de Antioquia o la de Medellín? ¿Si estamos luchando contra la corrupción, por qué debilitar los entes de control?
Sabemos que el señor Contralor de Antioquia es muy político y que ha perseguido al sindicato de empleados, pero no compartimos los ataques que el doctor Ramón Elejalde le hace a la entidad, porque el cargo es circunstancial y la Contraloría debe permanecer. Además es de las primeras de la nación en calificación.
ÑAPA . No fuimos a Yarumal a celebrar el aniversario de Chorros Blancos porque la labor de la Fundación Cordovista de los Andes fue menospreciada por la Alcaldía. Pero seguimos siendo devotos del General José María Córdova.
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